Hartas veces he jugado
Con mis males á la esgrima,
Pero nunca fuí encima,
Pues no os he señoreado.
Y’os mando, si vos quereis,
Que digais una mentira
D’aquellas que vos soleis.
Nunca mentí, por mi fe,
En deciros que soy vuestro,
Pues lo siento y lo muestro.
Bajad bajo á la entrada
Y subid con gran presencia,
Y haréis una reverencia
A la que n’os tiene en nada.
Aunque no me tenga en nada
No me quiero maldecir,
Pues me veo ya subir
La escalera del entrada.
Buscaréis por estas damas
Si hubiere Chatalina,
Y decilde que es divina.
Chatalina
En sus obras es divina,
Y humana cuando mira
Al galan que la sospira.