De haber sido tan franco
Y de verme tan cativo,
Volveré, pues que no vivo,
Mis tristes ojos en blanco.


Buscaréis por estas damas
Si hay alguna Esperanza,
Y diréis sin confianza.

Esperanza,
En su nombre hay confianza
Y en sus obras no es tal,
Pues á mí me hacen mal.


Meté el dedo en vuestra boca
Y mordelde con gran saña,
Y será muy buena maña
Si engañais alguna loca.

Ninguna veo tan loca
Que se deje ya engañar,
Sino mordiendo el lugar
Con que se gana la boca.


Preguntad á una dama
Si llegais á treinta años,
Que, segun vuestros engaños.
Mas nos muestra vuestra fama.

Si engañando á quien engaña
Perdones s’han alcanzado,
¿Cuántos habeis vos ganado?