Para hacer una comedia,
Yo le dixe á mi sayete,
Mejor fueras fenollete
Que sayo-mono de Heredia.
Dixo don Luis Milan: Item más, salió el señor Joan Fernandez por la iglesia mayor, sin capa y con el sayo desabrochado, para oir, la oncena qu’es la misa de los perezosos. Y fué tan mortal este pecado, que nadie lo quiso absolver, sino el Obispo de Fez de vuestra excellencia, que perdona de todos los pecados, y porque supo que no pecó en dia de fiesta, ni por mostrar su gentil cuerpo, sino por remedar á un caballero mallorquin que quiso poner este mal uso en nuestra Valencia; y fué tan reido, qu’el señor Joan no osó más volver á pecar en este pecado, y por esto fué de las damas perdonado. Pero no se me fué sin copla, y es ésta:
Dicho me han, señor don Joan,
Que se toma residencia
En la ciudad de Valencia
Del oficio de galan.
El pueblo está alborotado,
Que en cuerpo y desabrochado
Remedais al mallorquin:
Decidme, ¿qu’es vuestro fin,
Que de risa m’he finado?
RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ.
Dicho me han, señor don Luis,
Que os han hecho juez de gala,
Buena será para mala,
Si juzgais como servis.
Rey fué mal aconsejado,
Creo que vos lo aconsejastes,
Á vos y á él ha engañado,
Á él porque á vos l’ha dado,
Y á vos porque lo tomastes.
RÉPLICA DE DON LUIS MILAN.
Yo quiero renunciar
Al oficio de galan,
Mejor será para tal Joan,
Pues sabe tambien juzgar.