Replicó don Diego:
Si á fiestas se me dan
D’aquellas que yo querria,
Siempre deudor le sería.
Dixo don Luis Milan: Mucho tenemos que agradecer á don Diego, que nos dió parte de fiesta, que aunque no se nos haga la ternemos.
Respondió la señora doña Luisa: Don Luis Milan, con razon debeis hacer gracias á quien os ha dado parte de fiesta que seréis el todo della.
Dixo don Francisco: Señoras, si no adoleciera poco há de un sospiro oyendo un nombre de una dama, yo cayera malo viendo aquí las que veo.
Respondió la señora doña Violante: Señor don Francisco, estaos con vuestro sospiro, que si es leal no os hará mal.
Dixo Joan Fernandez: Con tan buena vista como ésta, quien la tuviese en una celada, bien se podria justar y ganar precio.
Respondió la señora doña Castellana: Señor Joan Fernandez, no querais vista en celada, que no asegura, que es peligrosa armadura.
Dixo don Diego: Señoras si deseasen lo que don Luis Milan desea, oirian algun soneto suyo, que sus palabras son mejores que las obras de otros, y desenojalde, que hace rostro de enojado por ser alabado; mándenle que diga sonetos á damas, que por decir sonsonetos, ése debe ser su deseo.
Dixo la señora doña Mencía: Con licencia destas señoras, pues me lo mandan, diré si nuestros ruegos han de aprovechar, conforme serán nuestros deseos, para oir tan buenas palabras como tienen sus obras.