Yo no quedo en la posada,
De gana de verme en ello,
Primero será mi espada,
Por quien mi vida colgada
Tiene siempre de un cabello.
Va el Capitan, y viene con los turcos, con quien han de combatir los Comendadores uno á uno, para lo que veréis, y dice:
Caballeros, sedlo en todo,
Ya veis qu’el turco me espera,
Si Dios quiere que aquí muera,
Regíos con muy buen modo.
Turco, vuélvete cristiano
Y dame mi linda amada,
Que esto te será más sano,
Y sino, pon luégo mano
Como yo pongo á mi espada.
Vence el Capitan al turco y cobra su dama griega, y dícele:
Gracias hago á mi Dios,
Gran victoria me ha dado,
Pues que vos la habeis ganado,
Que yo no venzo sin vos.
Respóndele su dama:
Caballero de verdad,
De muy alto corazon,
Siempre estuve en libertad,
Porque en vuestra gran bondad
Nunca se siente prision.
Pelea otro Comendador.