Dice á su dama:

Gracias á Dios verdadero,
Mi dama llevó el mejor,
Qu’ella ha sido el vencedor
Siendo yo su prisionero.

Su dama responde:

Caballero, vos vencistes
A mí y al turco en verdad,
Á él, pues que lo rendistes,
Y á mí, porque causa distes
De cobrar yo libertad.

Pelea otro Comendador, y dice:

Lástima tengo de tí
Siendo tan turco en tu ley,
Yo terné contigo ley
Si tú la ternas con mí.

Déjame mi dama ya,
Que contigo va corrida,
Y sino, aquí estará
Quien dejártela hará,
Ó tú dejarás la vida.

Vence al turco y cobra su dama griega, y dícele:

Señora, ser no pudiera,
Pues que fuera sin razon
Ser vos en mi corazon
Y que turco me venciera.

Respóndele su dama: