Se rompe el tenedor o cuchara el momento de servir la comida para que muera una persona de la casa.

Oruro, diciembre de 1918.


NOTAS:

[1] «Tata Auqui: Padre o Señor. Tata: El Hechicero». Vocabulario de la Lengua Aymara, compuesto por el P. Ludovico Bertonio. Publicado de nuevo por Julio Platzman. Parte segunda, página 339. El indio en este caso, le da acepción de hechicero, al tratarse del cura.

[2] Parece en efecto, que esta leyenda, no es sino una reproducción o mejor dicho una continuación desnaturalizada del mito runap mickjuyj de los kechuas, del que dice el Obispo Villagómez. «En varios Ayllos o tribus hay maestros a los que ahora dan nuestro nombre de «Capitán» y de las cuales cada uno tenía sus propios alumnos y soldados a los que anunciaba y señalaba una noche cualquiera a su antojo dara que se reunieran en un sitio dado [porque estas reuniones se celebraban de noche]. En seguida, el maestro acompañado de uno o dos de sus discípulos, se acerca en esa noche señalada a una casa que ya tiene determinada de antemano y dejando a los discípulos en la puerta, entra el sólo y desparrama en el suelo un polvo de huesos de muerto y de otros que no sé, preparado de antemano para el objeto, pronunciando a la vez palabras cabalísticas, y de esta manera adormece a todos los que se hallan en la casa al extremo de que los hombres y los animales ni se mueven ni los sienten. Y entonces se acerca a la persona que quiere matar, le hace una pequeña herida en la uña, en una parte cualquiera del cuerpo y en cuanto sale un poco de sangre se pone a chuparla cuanto puede. Por esto a estos brujos les llaman también chupadores de sangre. Una vez que han chupado la sangre se echan un poco en el hueco de la mano o en una vasija y la dan a probar a otros, volviendo al lugar de la reunión y ellos dicen que multiplica el demonio aquella sangre o se la convierte en carne (yo creo que las mezclan con otras carnes) y la cocinan en la reunión y se la comen; y sucede, en efecto, que la persona a quien se le ha chupado esa sangre se muera a los dos o tres días.»

Continúa el autor: «Cuando tienen esas juntas dicen generalmente: «esta noche nos vamos a comer el alma de tal o cual persona». Habiendo preguntado a una persona que había comido varias veces esa carne o que sabía, contestó con un gesto de asco, que era muy mala y de mal gusto, pareciéndose a la carne seca de vaca».—Villagómez.—Carta pastoral de Exortación e Instrucción contra las idolatrías de los indios del Arzobispado de Lima, 1641.—Página 42.

[3] Vocabulario Aymara.—Edición Platzman.—Segunda parte.—Página 388.

[4] Historia Indica de Sarmiento de Gamboa.—Cita tomada de la Colección de libros y documentos referentes a la Historia del Perú, por Horacio H. Urteaga y Carlos A. Romero.—Tomo I.—Página 7.

[5] Relación de las fábulas y ritos de los Incas, por Cristóbal de Molina, etc.—De la colección citada.—Tomo 1.—Página 6.