Al Sr. D. Juan Alonso, Caballero de la Orden de S. Hermenegildo, condecorado con otras varias cruces de distincion, 2.º comandante del 6.º batallon de milicias disciplinadas de Puerto-rico, etc. etc.

Dedica esta obrita como una muestra de gratitud por sus muchas bondades su apasionado hijo

Manuel A. Alonso.

PRÓLOGO.

Algunos años hace que deseaba publicar en obsequio de mi país una memoria, en la cual se viera claramente la falta de armonía que reina entre los estudios hechos en aquella isla y los de la Península, para evitar á los padres de familia y á la juventud estudiosa tropiezos y sinsabores que una triste esperiencia me habia hecho conocer; mas el temor de una crítica severa ahogó los sentimientos de mi corazon, y un silencio estéril, y acaso reprensible, encubrió verdades, dolorosas sí, pero que siento haber callado tanto tiempo.

Cada Puerto-riqueño que venia á seguir una carrera literaria, se encontraba aterrado por obstáculos imprevistos y muchas veces insuperables: apareció la reforma del Plan de estudios, y con ésta crecieron aquellos hasta tal punto, que creí un deber lo que antes era un deseo. Resuelto ya, era preciso elegir formas que diesen un esterior no muy desagradable al desengaño; y entonces me ocurrió la idea de escribir una coleccion de artículos de costumbres, entre los cuales pudiera figurar uno relativo á la enseñanza. He aquí la historia del GIBARO.

Conforme á lo dicho en el prospecto, he reunido aquellas escenas que juzgo mas á propósito para dar una idea de las costumbres de nuestra Antilla, procurando ser exacto como narrador, indulgente ó severo segun las circunstancias, y teniendo siempre la mira de corregir las costumbres deleitando. ¿Habré logrado mi propósito?