Pero lo mas noble de esta decision, es que esta campaña gloriosa se la disputan conservadores y liberales, los whigs y los torys, Gladstone y Salisbury, es decir, la vida y el pensamiento de la nacion inglesa.

Hay entre nosotros tambien un dato que ofrecer, dato que hace apenas media hora me acaba de comunicar un Diputado al Congreso de la Nacion y que voy á invocar, bajo la fé de su responsabilidad,—el Diputado Portela;—el Senado de la Nacion acaba de adoptar por unanimidad de votos, sin discrepancia, el informe presentado por el Dr. Zavalia referente á la cláusula que establece que á los 99 años pasará un ferro-carril á ser propiedad del Estado, conforme en el cual este orador decia: esa cláusula debe rechazarse porque ya es indiscutible en el mundo civilizado que el Estado no debe ser empresario de ferro-carriles.

Francia y España han seguido la misma teoría y solo en algunos estados europeos se acaparan las líneas férreas, sometiéndolas á la ley marcial, porque las necesitan como elementos de guerra para el transporte de sus divisiones en un momento dado. Es lo que sucede en Alemania, puesta bajo el pié de guerra. Los empleados de los ferro-carriles alemanes son jefes y oficiales del ejército que gozan del sueldo y de la categoría de tales jefes y oficiales.

¿Pero acaso nuestras instituciones son como las instituciones alemanas?

¿Acaso nuestra institucion requiere este aparato belicoso?

Segun las teorías alemanas, justo fuera, señor, que armáramos un ejército permanente y que distrajéramos todos nuestros recursos en el presupuesto de guerra.

Pero lo que en Alemania es aplicable por una situacion de actualidad política, anormal, entre nosotros es simplemente absurdo, como es absurdo en los Estados Unidos, en donde con una poblacion de mas de sesenta millones de habitantes no hay un solo kilómetro de vía férrea perteneciente al Estado,—y el ejército permanente apenas alcanza á 25,000 hombres.

Lo que en Alemania puede considerarse como política del canciller de hierro, que pretende encerrar el Estado en esa fórmula estrecha del predominio de sus emperadores en la Europa, entre nosotros es la libertad dentro de la democracia mas pura, abriéndoles horizontes á todos los que quieran contribuir de cualquier manera al desarrollo y engrandecimiento de la Provincia y de la Nacion.

Está, pues, el Senado, en presencia de dos doctrinas completamente opuestas, la una doctrina de absorcion, la otra doctrina de libertad, una que ha hecho gran camino en el mundo, otra que se ha reducido allí, á los límites de la Alemania.

La teoría alemana con sus tendencias absolutistas, pretende arrojar á los piés de la corona todo lo que importa la vida y el alma de la Nacion, fuerza, riqueza, poderío, industrias, todo, absolutamente todo está encarnado en la casa reinante, sin que se cite, sin que se mencione ni se tome en cuenta la libertad para nada.