La puerta del Perdón tiene también su historia, y de ella vamos á hacer un ligero extracto.

Antes de la reconquista fué esta puerta la principal de la mezquita, y conforme la dejaron los árabes se conservó largos años, hasta que en 1340 don Alfonso XI, después de la célebre batalla del Salado, la mandó edificar nuevamente, gastando una suma bien considerable.

En el reinado del emperador Carlos V, y hacia el año de 1519, se hicieron algunas reparaciones en dicha puerta, aumentándole las complicadas labores que rodean su arco árabe, colocando sobre ella un ancho guarda-polvo con prolijos artesonados, y á derecha é izquierda las dos estatuas de S. Pedro y S. Pablo que aún existen, y que son obra del célebre escultor Miguel Florentín.

El arquitecto Bartolomé López fué encargado de reparar entonces la antigua puerta, tomando también parte en las labores famosos maestros, según dicen varios puntuales cronistas.

Poco tiempo después se levantó tras de la puerta un altar de mármol, rodeado de alta verja, en el cual existe de muy antiguo un busto de Jesús coronado de espinas y con la irrisoria caña, llamado del Perdón, tomando desde entonces este nombre la Puerta que nos ocupa.

Cuando pasaban por delante de este altar los reos que eran condenados á la horca ó á la hoguera les hacían detenerse algunos momentos para que rezasen á la efigie de Cristo un Padre nuestro, que repetían en voz alta los que formaban la comitiva de los infelices que iban á morir.

Á principios del pasado siglo construyóse sobre la cornisa de la puerta del Perdón un campanario de pobre aspecto y del peor gusto, con tres arcos y dos campanas, pertenecientes á la parroquia del Sagrario.

Hacia el año 1818 hiciéronse obras en la Puerta, desapareciendo entonces el guarda-polvo, artesonado y muchos de los complicados adornos y primorosas labores que tenía, cubriéndose entonces las hojas de la puerta con una espesa capa de pintura verde.

Estas hojas están forradas de cobre; tienen prolijos adornos de alto mérito, y, según afirman antiguos historiadores, son las mismas que tuvo la mezquita.

Un desgraciado accidente ocurrió en la puerta del Perdón cierta noche del mes de Agosto de 1839, y el cual lo hemos visto escrito en diferentes autores. Á las doce de aquella noche llegaron á la Puerta dos caballeros muy conocidos y apreciados en Sevilla en demanda de los auxilios espirituales para una señora que se encontraba enferma en una casa de la calle Vizcaínos, y al acercarse ambos al umbral desprendiéronse algunos trozos de la moldura que encierra el relieve representando á Jesús que arroja á los mercaderes del templo, yendo á caer sobre los indicados sujetos, uno de los cuales quedó muerto casi en el acto y el otro gravemente herido.