Cuando el sitio de Sevilla por las tropas cristianas, los mahometanos se defendieron con valentía desde la torre del Oro, que entonces se llamaba de Borch Adahab, causando desde allí grandes destrozos en los barcos que ocupaban el Guadalquivir, y que eran mandados por el heróico almirante don Ramón de Bonifaz.

Al ser reconquistada la población, se hizo una capilla en la torre del Oro, dedicada á San Ildefonso, y por la cual tuvo gran predilección el Rey Sabio, que ordenó se celebrasen en ella solemnes cultos, que con gran prodigalidad costeaba.

Durante el reinado de D. Pedro I de Castilla la torre del Oro fué muy visitada por este Monarca, quien guardaba allí escondido gran parte de su tesoro, al cuidado del judío Samuel Leví, viejo sagaz y astuto en quien tenía mucha confianza el hijo de Alfonso XI.

Siempre que D. Pedro estaba en Sevilla acudía todas las tardes á la torre del Oro, donde pasaba largos ratos en la azotea, contemplando el bello panorama que desde allí se ofrece á la vista y jugando á la tabla, á lo que era muy aficionado.

Otra ocupación más agradable hacía que D. Pedro fuese con tanta frecuencia á la histórica Torre, pues en ella tuvo á su amante D.ª Aldonza Coronel, quien, cediendo á los galanteos del Monarca, entregóse á él por completo, siendo durante algunos años objeto de sus caricias y deseos.

Cuando la pasión del Rey justiciero parecía extinguirse D.ª Aldonza se retiró al convento de Santa Inés, y allí terminó su vida siendo abadesa del monasterio, que, como es sabido, lo fundó su hermana D.ª María.

Á principios del siglo XV la torre del Oro servía para prisión de nobles, algunos de los cuales fallecieron dentro de aquellos espesos muros, y otros fueron por sus delitos colgados de las almenas.

El alcaide de la Torre era, por lo general, un caballero de los que más se habían distinguido en los campos de batalla, y teníase á mucho honor ocupar este cargo, por lo que eran muy numerosos los que lo solicitaban.

En un principio la torre del Oro estuvo en su exterior cubierta de azulejos amarillos, y muchos suponen que á esto debió su origen el nombre de ella; si bien otros contradicen esta opinión, asegurando que el llamarse del Oro es debido á las riquezas que, como ya dijimos, guardó en la Torre el rey D. Pedro.

El monumento estaba unido por una muralla al Alcázar, y así permaneció hasta el año 1821 en que fué derribada, embelleciéndose mucho aquellos lugares, que son de los más concurridos y amenos que tiene Sevilla.