Turbar el onda transparente y pura

Se ve al Caimán indómito y bravío.

Ni arrojas al Atlante

De la playa pacífica, el inmenso

Rey de los ríos, Marañón gigante.

Ni tus montes con ruido subitáneo

Estremecidos en su base crujen,

Cuando con ronco respirar titáneo

El Orizaba y Cotopaxi rugen.

Y no estremece un Niágara tu suelo