Y la palma, que mece en el ambiente,
Encerrada en el ánfora colgante,
La linfa pura de su aérea fuente;
Y de tus montes en el ancha falda
Donde el Cedro y la Péndola dominan,
Luce el Cafeto la gentil guirnalda
Del combo ramo que á la tierra inclinan
Las bayas de carmín y de esmeralda.
Tú tienes, sí, tus noches voluptuosas
Que amor feliz al corazón auguran,