"¡Yo fuí tu madre, emperatriz del mundo!"

Yo entonces, en el lecho del olvido,

En rincón apartado y silencioso,

Moraré con las sombras confundido;

Mas al oir el eco misterioso

Por la brisa en mi tumba repetido,

Se exaltará mi espíritu, orgulloso

(Aun de la muerte en el oscuro arcano)

De haber sido español y americano.