Esta permanencia de Brau en aquella rica fuente de historia americana y en aquel fecundo ambiente literario, dióle á su talento una firme orientación hacia la cual había demostrado ya frecuentes inclinaciones. La investigación y la crítica histórica fueron desde entonces sus ocupaciones preferentes.

En 1903, siendo administrador de la Aduana de San Juan, publicó una Historia de Puerto Rico para las escuelas que, compendiada y sencilla, como para uso de niños, es todavía la mejor que hasta ahora se ha escrito acerca de este país. Tres años después publicó la Historia de los cincuenta primeros años de la conquista y la colonización de Puerto Rico, patrocinada por el Casino Español de San Juan, y cuando se hallaba ya muy enfermo y paralítico, publicó en un volumen sus poesías líricas con el título de Hojas Caídas, en el que figuran sus hermosos poemas Patria y Mi camposanto, laureados y juzgados con gran elogio por famosos literatos de España.

Las Cámaras Legislativas de Puerto Rico le nombraron Cronista oficial, con una modesta asignación, que le sirvió para mantenerse, ya valetudinario, en los últimos años de su vida, y falleció el día cinco de Noviembre de 1912.

Su obra como periodista fué noble, magistral y valiente; como poeta dramático figura á la cabeza de los que hasta hoy han cultivado este género en el país; como poeta lírico era correcto, grave, de inspiración robusta y enérgica, por lo que se dijo de él que era la cuerda de bronce de la lira portorriqueña, y como historiador fué justo, severo, muy diligente y escrupuloso en la investigación de la verdad.

Dejó sin publicar una voluminosa compilación de documentos interesantes para la historia de Puerto Rico.

Sus amigos y admiradores tratan de erigir un monumento que honre y perpetúe la memoria de este ingenio meritísimo ante las generaciones venideras.

¡PATRIA!

Las leyes de las sociedades humanas sólo pueden establecerse ajustándolas á la Naturaleza.

Bernardino De Saint-Pierre.

¡Bien lo recuerdo, sí, que en mi memoria,