se ocultó su destello, revelado

de materna piedad por la dulzura.

¡Padre...! ¡el soplo vital de lo creado!

¡Humana raza...! ¡fraternal familia!

¡Patria...! ¡el planeta con sudor regado!

Mas si en esa trilogía se concilia

del humano consorcio el mecanismo,

¿cómo el coraje sanguinoso auxilia

la aspiración fatal del egoísmo,

que en fragmentos la tierra subdivide