en el mar la madrépora vegeta,
tiñe el liquen los Alpes de verdura,
y, en la vital corriente del planeta,
cada zona su fuerza circunscribe
á la cósmica ley que la sujeta.
La humanidad el límite proscribe;
mas, por mucho que extienda su ramaje,
de un tronco el árbol médula recibe.
Bajo albergue de rústico atalaje
que el dulce rayo del amor caldea,