Bebiendo la ambrosía en áurea copa,

Washington y Bolívar, enlazados

Á los héroes triunfantes de la Europa.

Que de los siglos en la eterna orilla

Crece egregia una palma, altiva y sola,

Y el sol de la justicia excelso brilla

Á los grandes ciñendo su aureöla.

En esa palma el ínclito marino

Grabó su nombre al descubrir un mundo,

Y con diamantes escribió el Destino: