Y hoy lo mismo aconteciera,

Si al robo no recurriera.

Pregunto: ¿lo debo hacer?

La escuché petrificado;

Pan y dinero le dí,

Y por respuesta añadí:

—Que conteste otro abogado.

LA JUSTICIA.

Fragmento de un discurso de Corchado.

Contemplando Fidias, el gran artista griego, la inimitable labor de su cincel, sintióse dominado por la ambición de gloria, sintió el anhelo de inmortalidad, y concibió la idea de dejar su nombre escrito de un modo imperecedero. Labró entonces su maravillosa estatua de Minerva, apoyada majestuosamente en el escudo, y en medio de éste esculpió en visibles caracteres el nombre de "Fidias."