Y el Sumo Ser oyóme con agrado
Y conmovióle mi cristiano acento;
Y mitigar queriendo mi tormento,
Del Rey Profeta me cedió el laúd.
Instrumento dulcísimo y sonoro,
De madera del Líbano formado,
Con dibujos magníficos grabado,
De sus cuerdas finísimas de oro
Salen acordes de sonidos suaves,