Cuando llame á esa hermosa prenda mía,

Mi Dios, mi bien, mi cielo, mi ideal.

Por la virtud sublime y bendecida,

Por la amistad, que enlaza á los humanos,

Siempre dispuestas estarán mis manos

Para tañer las cuerdas del laúd.

Y en recompensa, al acabar mi vida

El Universo admirará mi gloria:

Mi humilde nombre guardará la Historia,

Y adornarán laureles mi ataúd.