Y en recamados lechos
Las fuentes bulliciosas
Quiebran sus hilos de bruñida plata.
Ya en el risueño prado
Saltan los corderillos revoltosos,
Sale el buey del cercado;
El campesino la cabaña deja,
Y estirando los miembros perezosos,
La desgastada reja
Apresta sin tardanza,