Sarcasmo y podredumbre.
De lo que se deduce que: costándonos el conocimiento de cada verdad una contusión, y siendo infinitas las verdades que nos obligan a descubrir las ilusiones que debemos a nuestro amor propio, un hombre no puede llegar a tener experiencia, sin encontrarse completamente descoyuntado.
Un hombre lleno de experiencia es un árbol muerto, metafóricamente hablando, contra el cual zumba desapiadadamente el huracán de las pasiones, valiéndonos de otra metáfora.
Y sin embargo de que, y continuamos en el estilo metafórico, ya no tiene ni frutos ni hojas que el huracán pueda arrancarle, le arranca las extremidades de las ramas secas.
Después viene el rayo y le hace trizas.
Después la lluvia del invierno le pudre.
¿Dónde estaba el hermoso árbol?
Hasta sus raíces se han podrido.
Ese árbol no ha existido.
Ha sido un hermoso sueño de primavera.