—Sí; yo no puedo partir mi amor con otra mujer; yo no puedo deciros tampoco, y no os diré: abandonad á vuestra esposa; os debéis al gran nombre que lleváis, y no podéis deshonrarle; aunque queráis yo no permitiré que le deshonréis por mí. Veámonos por la última vez.. y tened mucho valor si me amáis.

—¿Qué queréis decirme con esas palabras?

—Que cuando salgáis de aquí llevaréis de mí tal recuerdo, que no me olvidaréis jamás.

—¿Qué misterio tan incomprensible es este que os arranca de mis brazos, que os defiende de mí, que me desespera, que me mata?...

—Mi amor.

—Extraño amor que se complace en despedazarme.

—Amor desdichado, muerto apenas nacido.

—Dorotea, no me obliguéis á ser villano.

—Conmigo no podéis ser más que lo que sois.

—Un hombre burlado, por no sé qué intención que no comprendo.