—¿Acabaremos, hermano bufón?

—Si, por ejemplo, ese mozo en vez de llamarse Juan Montiño se llamase don Juan Girón...

—¡Diablo!—exclamó Quevedo.

—¡Cómo! ¿no lo sabíais, don Francisco?

—Algo se me alcanzaba.

—¿Y sabéis cómo se llamaba su madre?

—No me lo han dicho.

—Pues yo voy á decíroslo.

—Sepamos.

—La madre se llamaba... y se llama, doña Juana de Velasco, duquesa viuda de Gandía, camarera mayor de su majestad.