—Verdad.

—Ahora bien; ¿por qué quería matar ese mozo á don Rodrigo?—repuso el bufón.

—Porque decía había comprometido el honor de una dama.

Quedóse profundamente pensativo el bufón, como quien reconcentra todas sus facultades para obtener la resolución de un misterio.

—¡El cocinero mayor de su majestad—dijo el bufón—, es usurero!

—¿Qué tiene que ver ese pecado mortal de Francisco Montiño para nuestro secreto?

—Esperad, esperad. El señor Francisco Montiño se vale para sus usuras, de cierto bribón que se llama Gabriel Cornejo.

—Veamos, veamos á dónde vais á parar.

—Me parece que voy viendo claro. Ese Gabriel Cornejo, que á más de usurero y corredor de amores, es brujo y asesino, sabe por torpeza mía un secreto.

—¡Un secreto!