El tío Manolillo lo comprendió, y dominó su amor.
El padre Aliaga y el bufón, aunque por causas enteramente distintas, estaban, por los resultados, en el mismo caso respecto á las dos mujeres que amaban.
Entrambos tenían el alma noble y grande; rechazaron de ella todo lo impuro.
Idealizaron su amor.
Pero al idealizarle le hicieron más grande.
Por amor á la reina, el padre Aliaga, que no era ambicioso, procuró hacerse influyente en la corte, pero de una manera indirecta, sorda, sin dar la cara en cuanto le fuese posible. Procuró atraerse, y se los atrajo, á los enemigos de los enemigos de la reina, y sólo se descubrió en la parte que le fué imposible cubrirse: esto es, respecto al rey.
Ya hemos visto que el padre Aliaga conspiraba de una manera sorda.
Hemos indicado también que había sabido hacerse necesario á Felipe III de tal modo, que Lerma, desesperado de poderle alejar de la corte, en vista de repetidas é inútiles tentativas, había acabado por procurar atraérselo á fuerza de honores y distinciones.
El padre Aliaga recibía las distinciones y los cargos que por sí mismos le daban más fuerzas, más influencia, y respecto á Lerma, se mantenía firme como una roca.
El padre Aliaga se había constituído en escudo de la reina. El tío Manolillo había presentido que, á causa del carácter casquivano de Dorotea, podía suceder que alguna vez tuviese necesidad de una poderosa influencia para sacarla de un terrible compromiso.