XV.

En cuanto el morabhita, una vez terminada su peregrinacion sobre la tierra, los genios le sepultaron en el alcázar maravilloso, que sirvió de morada en su infancia al príncipe Aben-al-Malek. Algunas mañanas, cuando el sol empieza á romper las neblinas, creen ver las caravanas que atraviesan el Hedjaz, las fuertes torres de un altísimo castillo: es la Alhambra de los genios; la Alhambra del Hedjaz; la sepultura del Almorabhid Abu-Kalek.


II.
Mohamet Abent-Al-Hhamar.

I.

En las regiones de Occidente hay una tierra fértil, rica de fuentes y de verdor; ancha alfombra es de flores, entre las cuales se deslizan las claras ondas del Darro y del Genil, murmurando tristemente, cual si les apenara el alejarse de aquellas márgenes orladas de lirios y violetas.

Sabrosas son las frutas de aquella tierra, y doradas mieses crecen en torno de copudos olivos, á quienes agobia el peso de su negro fruto.

En sus montañas se eleva el cedro del Líbano y en sus llanuras cimbrea la palmera de África.