Escribí el artículo en una hora.

Lo leí á doña Emerenciana, que se asombró.

—Tienes la fortuna, hijo mio,—me dijo,—de que yo te haya adivinado: pero, francamente, no sabia que valias tanto.

Aquí saltan tres duelos.

Se produce una denuncia.

En cuanto á los duelos, debes dejar que se arreglen satisfactoriamente.

Pero lleva á cabo uno de ellos.

Da ó recibe una estocada.

Si puedes matar á tu adversario mátale.

Déjate de generosidades si es que eres generoso.