¡Yo habria sido el salvador del género humano!

¡Yo hubiera hecho impotentes á las viejas verdes, que no sirven más que para estragarnos el estómago!

Yo me vengaria de todas las violencias que me habian hecho sufrir.

De todas las repugnancias que habia agotado.

De todos los envilecimientos á que me habian sujetado.

Yo me creia ya un Julio César.

Doña Emerenciana estaba en áscuas.

Veia que me pimpolleaban demasiado.

Sudaba, y sudando, se desteñía.

Ella era muy práctica.