—¡Juan! gritó el rey exasperado.

—¡Dik! contestó Juan-sin-tierra remedando al rey.

—Está borracho; ¡voto á...! el rey se detuvo y meditó.

—¡Hola! añadió dirigiéndose á la puerta; ¿está ahí el atormentador?

—Sí, señor, contestó Glow apareciendo en el umbral.

—¿Y el ejecutor?

—También.

—Seguidme, príncipe, dijo el rey.

Juan-sin-tierra se levantó casi ebrio, y asió un brazo del rey, siguiéndole así hasta el recinto de los calabozos donde estaba la sala del tormento, en la cual entraron.