El capitan Alvaro de Sedeño.

—Os dí por la última perla hace tres meses, mil doblones.

—No me dareis por esta menos de mil quinientos.

—¡Poderoso Dios de Jacob! ¿y cómo quereis que yo os pague tanto dinero, cuando aun no tengo para hacer un mediano collar?

—¿Creeis que sea fácil encontrar perlas iguales á esa?

—Lo creo imposible y me maravilla que vos las encontreis... pero aun asi...

—¿Cuánto creeis que pagaria un rey por un hilo de tales perlas que llegase al número de cuarenta?