—¿Y me traeis algun aviso importante? dijo el marqués moviéndose con impaciencia en su ancho sillon coronado con las armas reales.

—Traigo á vuecelencia noticias decisivas.

—Veamos.

—Mañana á la noche debe levantarse el Albaicin.

—¡Ah! ¡ah! ¡tenemos á la rebelion llamando á las puertas de nuestra casa!

—Si señor.

—¿Y quienes son las cabezas de esa rebelion?

—Primeramente don Diego de Córdoba y de Válor.

—Ved lo que decís; don Diego de Válor aunque morisco, es uno de los mas leales vasallos de su magestad: ha dado repetidas pruebas de ello.

—Don Diego de Válor es un traidor que se encubre bajo la máscara de la lealtad para obrar con mas seguridad su traicion; en prueba de ello, ved, señor, esta carta escrita de su mano, dirigida al emir de los monfíes Yuzuf-Al-Hhamar.