—Hay ademas, dijo Sedeño, un hombre que está en Granada hace quince dias que es poderosísimo por sus riquezas, y que es doblemente traidor al rey.
—¿Y quien es ese hombre?
—Ese hombre se llama Calpuc: es rey de los rebeldes de Méjico; ha venido á España ignoro por qué causa, y ayuda con sus tesoros á los monfíes.
—¿Le conoceis?
—Le conozco, porque Yuzuf me lo ha dado á conocer. Ese hombre vive en la plaza de Bibarrambla casa del aleman Franz Maitller y sale de ella todas las mañanas disfrazado de mendigo, y todas las noches vestido de caballero; se le puede conocer ademas por su color moreno dorado y por sus cabellos ensortijados: es un hombre como de treinta y cinco á cuarenta años, alto cenceño, de mirada fija y profunda.
Don Luis, escribió de nuevo, despues de lo cual repitió la palabra:
—Continuad.
—Estas son las cabezas de la rebelion; ademas, tengo grandes esperanzas de entregar al rey al emir de los monfíes.
—¿Al terrible Yuzuf Al-Hhamar? exclamó con alegría el marqués.
—No, no señor, sino su hijo Muley Yaye-ebn-Al-Hhamar, en quien el viejo emir ha renunciado su autoridad.