—Suceden cosas gravísimas, Estrella, le dijo con precipitacion; me es imposible vengar á vuestra madre.
—¡Qué os es imposible vengar á mi madre! exclamó profundamente Estrella.
—Si por cierto, porque el capitan Sedeño ha sido muerto esta misma noche á estocadas.
—¡Muerto á estocadas! ¿y por quién? exclamó con anhelo Estrella.
—Aun no puedo deciros quién es el hombre que le ha muerto: debe ser un hombre que salió de la casa del capitan algun tiempo despues que este habia entrado en ella de vuelta de un viaje.
—¿Con que el infame capitan Sedeño ha sido muerto por otro hombre en su misma casa, acaso delante del cadáver de mi pobre madre?
—Tal vez.
—¿Y quién os ha dado esas noticias? añadió Estrella, cuyo interés crecia.
—Uno de mis mas leales servidores, á quien dejé con algunos de los mios en observacion de la casa del capitan.
—¿Y no podrá averiguarse quién ha sido el hombre que ha matado á Sedeño?