Al cabo de media hora de marcha, el nuevo rey, su córte y su guardia, llegaron á la cumbre de una ancha colina; el terreno de aquella colina no se veia; estaba cubierto de hombres; eran los monfíes de las Alpujarras, que en número de diez mil, habian sido avisados por sus xeques para asistir á la proclamacion pública y al reconocimiento del nuevo rey.

Cuando estuvieron en el centro, el alguacil mayor leyó el acta de la abdicacion de Yuzuf-Al-Hhamar.

Despues el alférez mayor ondeó el estandarte real, y proclamó á Yaye.

Los monfíes respondieron con una aclamacion inmensa y el viento de la noche fué á llevar á los lugares cercanos el estruendo de los añafiles, las dulzainas, los atabales y las atakebiras, tañidas en honor del nuevo emir de los monfíes Muley Yaye-ebn-Al-Hhamar.

Despues la comitiva real se volvió al alcázar subterráneo, y los diez mil monfíes divididos en taifas, se encaminaron á cubrir sus apostaderos en toda la extension de las Alpujarras, que habian abandonado por algunas horas, para ponerse de nuevo en acecho de los cristianos.

CAPITULO IV.
Lo que eran los monfíes.—Yuzuf cuenta su historia á Yaye.

Ya era la media noche.

Yuzuf Al-Hhamar, se ocupaba en recorrer el alcázar mostrándole á su hijo. Yaye se habia admirado mas de una vez y sucesivamente se admiraba mas y mas.

Todo lo que le habia acontecido desde el dia anterior era extraordinario; habia momentos en que se creia entregado á un sueño; á uno de esos sueños que nos llevan de prodigio en prodigio á un punto tal, en que ya demasiado violentada nuestra fantasía nos obliga á despertar.

Yaye habia alentado mas de una vez ambiciosas aspiraciones; muchas veces al contemplar al pueblo moro tan abatido, tan abyecto, tan tiranizado por los cristianos, habia pensado en que tarde ó temprano aquel pueblo preferiría la muerte al sufrimiento cruel, lento, continuo, y se sublevaría; siempre pensando en una sublevacion de los moriscos, habia pensando en hacerse su caudillo á fuerza de valor y de sacrificios; su valiente fantasía habia pensado en el triunfo: ¿qué oprimido no sueña alguna vez en vencer á sus opresores? y despues del triunfo habia soñado en una corona.