Dolor. Pues una vez que es usted tan curioso, avisaré á mi señorita Julia.

Luis. Julia!... Precioso nombre!

Dolor. Usted se arreglará con ella. Asi como asi no estará desocupado hasta dentro de quince dias...

Luis. Es que yo lo necesitaba mucho antes.

Dolor. Para cuándo?

Luis. Para dentro de diez minutos.

Dolor. De diez minutos!

Luis. Justamente.

Dolor. Pero á qué viene esa prisa?

Luis. Te diré lo que me ha sucedido. Hace tres meses que teniendo que hacer un viaje bastante corto, salí de casa sin avisar al casero, porque creia volver á los cuatro ó cinco dias; pero mi ausencia se ha prolongado demasiado, y esta mañana al volver á mi habitación me encuentro con un nuevo inquilino que habia tomado posesion de mi techo en uso de las facultades que el casero le ha otorgado. Hace dos meses, segun me ha dicho, que habita mi cuarto, y gracias que ha tenido la delicadeza de respetar mis muebles, conservándolos hasta mi vuelta. De suerte que ahora me encuentro en medio de la calle, sin tener donde dormir, ni donde colocarlos.