[252] Vid. sobre esta bárbara costumbre la magistral monografía de D. Eduardo de Hinojosa, en sus Estudios sobre la historia del Derecho español (Madrid, 1903), pp. 144-177.

[253] Sobre las innumerables versiones de la leyenda de El Muerto agradecido debe consultarse el libro de Simrock, Der gute Gerhard und die dankbaren Todten (Bonn, 1856), y las demás fuentes indicadas por Alejandro de Ancona en su estudio sobre Il novellino. Hállase también en Straparola (noche XI, novela 2.ª) y en un cuento catalán publicado por Maspons y Labrós (Rondallayre, II, 34). Comparetti (Prefazione alla novella di Messer Dianese, Pisa, 1868) cree de origen clásico esta fábula y busca sus orígenes en Cicerón, De Divinatione, I, 27, y Valerio Máximo, I, 7, 3. Benfey la deriva de la literatura india y Simrock de la mitología germánica. En la literatura francesa aparece, antes del Oliveros, en Richars li Biaus, poema del siglo XIII. Véase, finalmente, sobre este tema, Romania, XVIII, 197.

[254] «Aquí comiēça la espantosa y admirable vida de Roberto el Diablo. Burgos á XXI dias del mes de junio de mil quinientos e nueve años» (En el Registrum de D. Fernando Colón). Continúa reimprimiéndose todavía, aunque muy abreviada y estropeada, como todos los libros de cordel. Hay una traducción portuguesa de Jerónimo Moreyra de Carvalho: Historia do grande Roberto, duque de Normandia e emperador de Roma. Lisboa, 1733, 4.º.

[255] Desde el 47 en adelante, anunciándose la intercalación de este modo: «Agora deja la hestoria de fablar una pieza de todas las otras razones, por contar del caballero que dijeron del Cisne, cuyo fijo fué é de cuál tierra vino, é de los fechos que fizo en el imperio de Alemania, é de cómo casó con Beatriz, é de cómo lo llevó el cisne á la tierra de su padre, donde lo trajiera, é de la vida que despues fizo la duquesa su mujer con su fija Ida, que fué casada con el conde de Tolosa, de que hobo un fijo á que dijeron Gudufre, que fizo muchos buenos fechos en la tierra santa de Ultramar, ansi como la hestoria lo contará de aquí adelante». (PP. 26-94 de la edición de Gayangos).

[256] También este género de parto monstruoso con el número simbólico de siete es un lugar común en los cuentos populares. Véase lo que sobre ello escribió D. Ramón Menéndez Pidal en su admirable libro La leyenda de los Infantes de Lara (1895), y lo que yo mismo expuse al ilustrar la comedia de Lope de Vega, Los Porceles de Murcia.

[257] Dos obras didácticas y dos leyendas sacadas de manuscritos de la Biblioteca de El Escorial. Dalas á luz la Sociedad de Bibliófilos Españoles. Madrid, 1878.

[258] La ha reimpreso Knust al fin del volumen mencionado en la nota anterior, tomando por texto la edición de Toledo, de 1526.

[259] Esta leyenda no ha sido de las más populares en España. Fuera del texto antiguo, apenas puede citarse otra cosa que una mala comedia de fines del siglo XVII ó principios del XVIII, Las cuatro Estrellas de Roma, y el Martirio más sangriento de San Eustachio, de un ingenio de Talavera de la Reina.

[260] Eine altspanische Darstellung der Crescentiasage. En los Sitzungsberichte der K.K. Akademie der Wissenschaften: Philos. Histor. Classe, vol. 53. Viena, 1867. Pp. 508-562.

[261] Publicado por Amador de los Ríos, Historia critica, t. v, pp. 391-468.