[432] El cavallero determinado traducido de lengua Francesa en Castellano por don Hernando de Acuña y dirigido al Emperador don Carlos Quinto Maximo. Anvers, por Juan Steelsio, 1553. 4.º, con grabados en madera, que se repiten en todas las posteriores de Barcelona, Salamanca y Madrid. La plantiniana de 1591 tiene grabados en cobre.
Sobre la colaboración de Carlos V en este trabajo véanse las Lettres sur la vie interieure de l'empereur Charles Quint, par Guillaume Van Male, gentilhomme de sa chambre, publiées pour la première fois par le baron de Reiffenberg (Bruselas, 1843, publicado por la Sociedad de Bibliófilos Belgas). En la ep. VI, escrita en enero de 1551, dice Van Male: «Caesar maturat editionem libri, eui titulus erat Gallicus «Le Chevalier deliberé». Hunc per otium a seipso traductum tradidit Ferdinando Acunae, Saxonis custodi, ut ab eo aptarentur ad numeros rithmi hispanici; quæ res cecidit felicissime. Caesari sine dubio, debetur primaria traductionis industria, cum non solum linguam sed et carmen et vocum significantiam mire expressit.
[433] Discurso de la vida humana y aventvras del Cauallero determinado, traducido de Francés, por don Ieronymo de Vrrea. Anvers, en casa de Martin Nucio, M. D. LV. 8.º.
[434] Las partes primera y segunda fueron impresas en folio por Juan Mey en Valencia, 1554, y reimpresas en octavo por Martín Nucio en Amberes el mismo año.
[435] Il Cavalier del Sole, che con l'arte militare dipinge la peregrinazione della vita umana... tradotto di Spagnuolo in Italiano per messer Pietro Lauro. In Vinegia, per Gioanbattista et Marchio Sessa, 1557. Tuvo tres reimpresiones: en 1584, 1590 y 1620.
Sobre la traducción alemana (Der Edele Sonnenritter), impresa en Giesen, 1611, vid. Schneider en su citado libro Spaniens Anteil, p. 205.
[436] Para la bibliografía de todos estos libros puede verse, el Catálogo de Gayangos y las notas que puso en su traducción castellana del Ticknor.
[437] Título XVII de los Claros Varones de Castilla.
[438] No hay inconveniente en admitir que el germen de la creación de D, Quijote haya sido la locura de un sujeto real. De uno muy semejante nos da cuenta D. Luis Zapata (Miscelánea, pág. 91): «Mas en nadie estas cosas maravillaron en nuestros tiempos tanto como en un caballero muy manso, muy cuerdo y muy honrado. Sale furioso de la corte sin ninguna causa, y comienza á hacer las locuras de Orlando; arroja por ahí sus vestidos, queda en cueros, mató un asno á cuchilladas, y andaba con un bastón tras los labradores á palos, y no pudiendo escudriñar de él la causa, decían que de una tía suya lo había heredado, y así es cierto que hay dolencias y condiciones hereditarias».
[439] «Era aficionada (mi madre) a libros de caballerías, y no tan mal tomaba este pensamiento como yo le tomé para mí; porque no perdia su labor, sino desenvolviemonos para leer en ellos; y por ventura lo hacia para no pensar en grandes trabajos que tenia, y ocupar sus hijos, que no anduviesen en otras cosas perdidos. Desto le pesaba tanto a mi padre, que se habia de tener aviso a que no lo viese. Yo comencé a quedarme en costumbre de leerlos, y aquella pequeña falta que en ella vi, me comenzo a enfriar los deseos, y comenzar a faltar en lo demas; y pareciame no era malo, con gastar muchas horas del dia y de la noche en tan vano ejercicio, aunque ascondida de mi padre. Era tan en extremo lo que en esto me embebia, que si no tenia libro nuevo no me parece tenia contento». (Vida, cap. II).