Á pesar de lo que dice Salvá, es indudable que hay ejemplares de esta edición con la fecha de 1592; el mío es uno de ellos. Tampoco es imposible, ni siquiera raro en aquellos tiempos, que un mismo impresor hiciese en el espacio de dos años dos tiradas de un libro de entretenimiento y de poco volumen.
—Murcia, por Diego de la Torre, 1603. «Va repartida en nueve libros y añadida por el autor».
—Cuenca, por Salvador Viader, 1615.
[523] Etranges aventures contenant l'histoire d'un chevalier de Seville dit Luzmán a l'endroit d'une belle demoiselle appelée Arbolea, trad. de l'espagnol por Gabr. Chapuys. Lyon, Rigaud, 1580.
Reimpreso con el título de Histoire des amoèmes d'un chevalierurs extrèmes d'un chevalier... (París, 1587) y con el de Aventures Amoureuses... (París, 1598).
[524] Dechado de varios subjectos, compuesto por el Capitan Hieronimo de Contreras, Cronista de S. M... En Zaragoza, en casa de la viuda de Bartolome de Najera, año de 1572. 8.º.
El primitivo original de este libro, con el título de Vergel de varios triunfos, existe en la Biblioteca del Escorial, y es sin duda el mismo que el autor presentó á Felipe II (vid. Gallardo, Ensayo, tomo II, núm. 1.886). En el prólogo dice: «Acordandome que en el año de sesenta, en Toledo, despidiendome de V. M. para ir a gozar del entretenimiento que en el reino de Nápoles me hizo merced, dije que haria alguna cosa en la cual mostrase una pequeña parte del valor de España... y asi he cumplido mi palabra componiendo este tratado. Le acabó á 30 de agosto de 1570.
VII
Novela histórica: «Crónica del rey don Rodrigo», de Pedro del Corral.—Libros de caballerías con fondo histórico.—Novela histórico-política: El «Marco Aurelio», de Fr. Antonio de Guevara.—Novela histórica de asunto morisco: «El Abencerraje», de Antonio de Villegas.—«Las Guerras Civiles de Granada», de Ginés Pérez de Hita—Libros de Geografía fabulosa.—Viaje del Infante don Pedro.
La primitiva novela histórica española es una rama desgajada de las crónicas nacionales, é injerta en el tronco de la literatura caballeresca. Quien escudriñe sus orígenes no los encontrará anteriores á las prosificaciones que la Crónica general nos ofrece de las leyendas de Bernardo, de Fernán González y sus sucesores los Condes de Castilla, de los Infantes de Lara y del Cid, sin contar con la de Mainete, que es de asunto forastero. Pero todas estas narraciones, que primitivamente fueron cantadas y que conservan todavía rastros de versificación, pertenecen á la poesía épica en cuanto á su fondo y son una mera versión de ella. Su estudio debe reservarse, pues, para el tratado de los cantares de gesta en que se apoyaron, y de los romances viejos que de la prosa histórica, más que de los cantares mismos, nacieron. Esta materia, que en otro libro procuramos ilustrar, sale de los límites del tratado de la novela, la cual sólo empieza cuando un elemento puramente fabuloso y de invención personal se incorpora en la antigua tradición épico-histórica.