[25] Citado por Argote de Molina, Nobleza de Andalucia. II, fol. 180.

[26] Entiéndase esto de las fábulas mismas, no del singularísimo capítulo que contiene la autobiografía del filósofo Bersehuey, porque éste es adición del traductor persa y ajeno á la índole de la obra primitiva, sin que tenga correspondencia en ninguna de las colecciones de apólogos indios conocidas hasta ahora, aunque probablemente la tendrá en algún texto budista. Es una profesión de fe filosófica, entremezclada de apólogos, y domina en ella un alto sentido de pesimismo y escepticismo místico, siendo de notar en la vetusta traducción castellana el nervio y dignidad con que nuestra lengua, todavía en la cuna, se prestaba á la expresión de tan sutiles conceptos psicológicos.

[27] En la Crónica de Mateo de París (apud Loiseleur, p. 67) figura uno de los cuentos de Calila y Dimna, el de El viajero y el orífice, como parábola recitada en 1195 por Ricardo Corazón de León para censurar á los príncipes cristianos que no querían armarse para la Cruzada. Seguramente el rey de Inglaterra había aprendido en Palestina este cuento de boca de algún árabe.

[28] Les Fabliaux. Études de littérature populaire et d'histoire littéraire du Moyen Age, par Joseph Bédier. París, 1895 (Fascículo 98 de la Bibliothèque de l'École des Hautes-Études).

Este libro es uno de los más originales y profundos de la erudición moderna, pero acaso extrema por reacción la tesis que defiende. De todas suertes, lo que impugna victoriosamente no es la influencia literaria del cuento oriental, atestiguada por tantas traducciones é imitaciones, sino el supuesto origen indio de los cuentos populares.

[29] Essai sur les fables indiennes et sur leur introduction en Europe par A. Loiseleur Deslongchamps, suivi du roman des sept sages de Rome, en prose... avec une analyse et des estraits du Dolophatos par le Roux de Lincy. París, Techener, editor, 1838.

[30] La palabra religioso equivale al bracmán del apólogo sánscrito.

[31] Ratón.

[32] Sobre la emigración de las fábulas, lección pronunciada en la Institución Real de Londres en 3 de junio de 1870. En la Contemporary Review de julio de aquel año, y en la traducción francesa de los Ensayos sobre la Mitología comparada, de Max Müller, hecha por Perrot (París 1874).

[33] Historia de la literatura española, III, p. 536.