Sobre las transformaciones de esta leyenda, ya en sentido cristiano, ya en sentido escéptico, véase lo que escribió Gastón París en una conferencia dada en la Sociedad de Estudios Judíos en 9 de mayo de 1884, reimpresa en la segunda serie de sus estudios sobre La Poèsie du Moyen-Âge (París, 1895).
[54] En la introducción de la jornada cuarta, y antes en el Novellino antico (novela 14), con este título Come un re fece nodrire uno suo figlinolo dieci anni in luogo tenebroso, e poi li mostrò tutte le cose, e più li piacque le femmine. Du Mèril, en su estudio Des sources du Decamerone et de ses imitations, inserto donde menos pudiera esperarse, esto es, en sus Prolegómenos á la historia de la poesía escandinava (París, 1839, pp. 344 á 360), encuentra grandes relaciones entre este apólogo y un episodio del Ramáyana, conocido con el nombre de La seducción de Richyasringa. Liebrecht se inclina á ver la misma semejanza; pero Ancona advierte con razón (en su estudio sobre Le fonti del Novellino) que Richyasringa, cuando ve mujeres por primera vez, no las toma por demonios, sino por «anacoretas de ojos centelleantes... parecidos á cosa sobrehumana». (A. d'Ancona, Studii di critica e storia letteraria, Bologna, 1880). En este precioso trabajo de Ancona, así como en el de Landau, Die Quellen des Decamerone (Viena, 1889), pueden verse indicadas muchas versiones de este cuento, entre ellas la española de Clemente Sánchez de Vercial en la Suma de Enxemplos (comúnmente llamada hasta ahora Libro de Enxemplos, ej. 231).
[55] Calila y Dimna, cap. II, la historia de Bersehuey, el filósofo (ed. Gayangos, p. 14). Compárese el mismo apólogo en la Historia de Barlaam y Josafat, cap. 8.º de la traducción castellana del licenciado Arce Solorzeno, fols. 65 vto. y 66.
[56] Pág. 75 de la edición de Comparetti.
[57] Acaso sucediera lo contrario, es decir, que un cuento profano tradicional fuese utilizado por la predicación budista.
En otros casos aconteció lo mismo, como largamente demuestra Joseph Jacobs en su admirable History of the Æsopic Fable (p. 53 y ss.): «Were evidently folk-tales current in India long before they were adapted by the Buddists to point a moral, and some of them were probably used by Budda himself for that purpose...»
[58] Steinschenider fué el primero que llamó la atención en 1851 sobre este texto hebreo, que luego ha sido traducido al alemán por Mansel. No he llegado á verle, pero de la comparación hecha por el docto hebraizante italiano Salomone de Benedetti, entre El Hijo del Rey y el Barlaam, resulta que el primero sigue paso á paso al segundo en los 21 primeros capítulos de los 35 que contiene, separándose luego de él para sustituir la conversión del padre de Josafat y de sus vasallos con una serie de instrucciones religiosas y políticas dadas por el Derviche. Es decir, que omite toda la parte cristiana; pero la parte búdica está conforme al texto griego, y no conforme al Lalita-Vistara.
[59] Sobre las redacciones francesas, que son en bastante número, consúltese principalmente el trabajo de Meyer y Zotenberg, publicado en 1864, en la Bibliotheck des litterarische Vereins in Stuttgart (vol. 75, Barlaam und Josaphat, französisches gedicht des dreizehnden jarhrhunderts von Gui de Cambray).
[60] En el tomo X de las Modern Langage Notes de Baltimore (enero de 1895).
[61] Historia de los dos soldados de Christo Barlaam y Josaphat. Escrita por San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia Griega. Dirigida al Illustrissimo y Reverendissimo Don Fr. Diego de Mardones, Obispo de Córdoba, Confesor de Su Magestad y de su Consejo & mi Señor. En Madrid, en la Imprenta Real, 1608. 8.º.