[114] Las dos ediciones más antiguas de que hay memoria son las que se mencionan en el Registrum de D. Fernando Colón (núms. 2.172 y 4.062), ambas sin fecha, pero seguramente anteriores á 1539, en que murió aquel célebre bibliófilo, y una de ellas á 1524, en que D. Fernando la adquirió por seis maravedís en Medina del Campo.

Una de estas ediciones pudo ser la que tuvo Salvá (núm. 1.592 de su Catálogo), que la supone impresa hacia 1520. Vio otra de hacia 1535.

D. Pascual Gayangos (apud Gallardo, Ensayo, núms. 1.209-1.216) describe una de Zaragoza, por Juana Millán, viuda de Pedro Hardoyn, á quince días del mes de mayo de 1540; otra de Toledo, en casa de Fernando de Santa Catalina, 1543; dos sin fecha, impresas, respectivamente, en Segovia y Sevilla, y existentes ambas en la Biblioteca Imperial de Viena. Todas estas ediciones son góticas, suelen constar de dos pliegos de impresión; llevan en el frontispicio tres figuras, que representan una doncella, un mercader y un rey sentado, y tienen, además, estampas intercaladas en el texto. Del siglo XVII existen, por lo menos, una de Alcalá de Henares, en casa de Juan Gracián, 1607; otra de Sevilla, por Pedro Gómez de Pastrana, 1642 (La historia de la doncella Teodor, por Mossen Alfonso Aragonés), y una de Valencia, por Jerónimo Vilagrasa, 1676, que se dice nuevamente corregida é historiada y adornada por Francisco Pinardo. En 1726 imprimió en Madrid Juan Sanz la Historia de la doncella Teodor, en que trata de su grande hermosura y sabiduría. En el siglo presente han continuado las ediciones de cordel, muy modernizadas en el lenguaje. La leyenda castellana fué traducida al portugués (Historia da donzella Theodora, por Carlos Ferreyra. Lisboa, 1735-1758); pero la traducción debe de ser anterior por lo menos en un siglo, si es que á ella se refiere la prohibición que el Índice Expurgatorio de 1624 hizo del Auto da Historia de Theodora donzella. T. Braga (O Povo Portuguez, Lisboa, 1886, t. II, p. 466) cita una continuación ó imitación que en portugués se hizo con el título de Auto de un certamen politico que defendeu a discreta donzella Theodora no reino de Tunes; contém nove conclusōes de Cupido, sentenciosamente discretas e rhetoricamente ornadas.

[115] Mittheilungen aus dem Eskurial von Hermann Knust. Tübingen, 1879 (publicado por la Sociedad Literaria de Stuttgart), pp. 307-517.

[116] Este ms. se conserva ahora en la Biblioteca de la Academia de la Historia, y de él dió noticia Gayangos en sus notas á Ticknor (edición castellana de 1851, tomo II, pp. 554-557).

[117] Fols. 126 y 127 de la 2.ª ed. del texto de Ocampo (Valladolid, 1604).

[118] Opuscula Graecorum veterum sententiosa et moralia, edidit J.C. Orellius, tomo 1.º, pp. 208-213, y con más comodidad en los Fragmentos philosophorum graecorum de Mullach (París, Didot, 1860, pp. 512.517).

[119] Mittheilungen aus dem Eskurial... pp. 498-506.

[120] Véase su discurso de entrada en la Academia Española, 1878, reimpreso en el tomo 6.º de las Memorias de dicha Academia.

[121] Todavía en el siglo XVIII se desconocía hasta tal punto el carácter de estos libros aljamiados, que algunos los creyeron persas ó turcos. Casiri los juzgó obra de renegados de África, pero Conde trasladó ya algunos manuscritos de los caracteres árabes á los comunes. Silvestre de Sacy habló de otros en las Notices et extraits des mss. de la Bibliothèque Nationale de Paris, tomo IV. Finalmente, Gayangos, primero en un artículo del British and Foreign Review, núm. 15, y luego con la publicación de algunos poemas de Mohamad Rabadán en el tomo IV de la traducción española del Ticknor, y de parte de la Historia de Alejandro en los Principios elementales de escritura arábiga, que anónimos estampó en 1861, puso en moda la literatura aljamiada, siguiéndole lord Stanley, que imprimió los Discursos de la luz en el Journal of the Royal Asiatic Society, 1868, y J. Müller, que en 1860 dió á conocer, en los Sitzungsberichte der Akademie der Wissenschaften zu München, tres poemas anónimos y muy antiguos, sacados de un códice del Escorial.