[143] «Era un bisbe luxurios qui amaua una dona qui molt amaua castedat. Moltes vegades hac pregada lo bisbe la dona que faes sa volentat, e la dona li deya totes les vegades ques partis de ella, e que no volgues donar a menjar al lop les ouelles que li eren comanades. En tan gran cuyta tenia lo bisbe la dona, que ella ne fo enujada, e secretament feu lo bisbe venir tot sols a la sua cambra, e en presencia de dues donzelles de la dona e de un seu nebot, despullas denant lo bisbe, e romas en sa camisa que era sutza de sutzetat vergonyosa a nomenar e a tocar. Com la bona dona li hac mostrada sa camisa, puxes sa despulla e mostras a ell tota nua, e dix li que si hauia uyls que guardas per qui perdia castedat e Deu, e auilaua lo cors de Ihesuchrist com lo sacrifficaua, e que guardas per que la volia fer venir en ira de Deu, e de son marit, e de sos amichs, e en blasme de les gents, e que fos enemiga de castedat e sotsmesa a luxuria. Hac lo bisbe gran vergonia e contriccio, e marauellas desa gran follia, e de la gran castedat e virtut de la dona, e fo puxes hom just e de santa vida. (Tomo II de la ed. de Roselló y Aguiló, pp. 54-55).
[144] Ein katalanisches Thierepos von Ramon Lull (Münich, 1872).
[145] Particularmente en los curiosos estudios del malogrado profesor D. Francisco de Paula Canalejas, que tuvo el mérito de llamar por primera vez la atención sobre estas semejanzas y relaciones de Raimundo Lulio y D. Juan Manuel (Revista de España, mayo y octubre de 1868).
También pecó de exageración el inolvidable D. Mariano Aguiló en estas palabras de su prólogo al Libre del Orde de Cauayleria: «En lo catorzen segle la gentil ploma de D. Juan Manuel, gran saltejadora de les obres de Ramon Lull, se apodera dest tractat y feusel seu sens anomenar a son autor».
Más imparciales están aquí los autores de la Histoire Littéraire: «Le Livre du Chevalier et de l'Ecuyer, de D. Juan Manuel, diffère beaucoup du traité de Lulle, et comme on peut s'y attendre de la part d'un tel auteur, est bien autrement original» (T. 29, p. 364). La frase, sin embargo, parece demasiado desdeñosa para Lulio, que es tan original como el que más, y el mismo Littré reconoce que el principio del libro fué fielmente reproducido, tanto por D. Juan Manuel como por el autor del Tirante.
[146] Don Juan Manuel, El Libro del Cauallero et del Escudero. Mit Einleitung, Anmerkungen und einem Anhang über den Sprachgebrauch Don Juan Manuels, nach der Handschrift neu herausgegeben von S. Gräfenberg. Erlangen, 1893, p. 449.
En esta correcta edición (tirada aparte de los Romanische Forschungen) debe leerse el Libro del Caballero et del Escudero. Para el de los Estados hay que recurrir todavía al tomo de Escritores en prosa anteriores al siglo XV en la Biblioteca de Rivadeneyra.
[147] Cuentos análogos remotamente á éste se hallan en las Novelas Turcas, traducidas por Petis le Croix; en el Libro de los cuarenta visires (Historia del jeque Chehabedin); en el Meshal-ha-Quad-moni de Isaac-ben-Salomon-ben Sahula, traducido por Steinchschneider (Manna, Berlín, 1847); en la historia de Kandu, traducida del sanscrito (Journal Asiatique, I, 3). Se derivan del cuento de don Juan Manuel, La Prueba de las Promesas, comedia de D. Juan Ruiz de Alarcón; un cuento del abate Blanchet, Le Doyen de Badajoz, puesto luego en verso por Andrieux; la comedia de Cañizares, Don Juan de Espina en Milán, y hasta cierto punto la comedia italiana traducida por D. M. A. Igual con el título de Sueños hay que lecciones son, y El Desengaño en un sueño, drama fantástico del Duque de Rivas. Basta este solo ejemplo para comprender la riqueza y variedad de comparaciones literarias que sugiere cualquiera de los capítulos de El Conde Lucanor.
[148] Cuarenta y nueve en la edición de Argote, porque suprimió el ejemplo que es 28 de la edición Gayangos: «De lo que conteció á D. Lorenzo Suarez Gallinato, cuando descabezó al capellán renegado». El códice S-34 de la Biblioteca Nacional añade un apólogo, pero no es seguro que pertenezca á D. Juan Manuel. Es la interesante leyenda del emperador soberbio (tomada del Gesta Romanorum), que dió argumento á una pieza anónima de nuestro teatro primitivo, Auto del Emperador Juveniano, y á la comedia de D. Rodrigo de Herrera, Del cielo viene el buen Rey. En el códice que fué de los condes de Puñonrostro hay otros dos apólogos que seguramente no pertenecen al Conde Lucanor: uno de ellos (el de El durmiente despierto de Las Mil y una noches) está incompleto al fin.
[149] Gesta Romanorum herausgegeben von Hermann Oesterley (Berlín, 1872).