decía ponderando la belleza de su amiga. Y contestando á Ayala que se mostraba descontento de la vida de la sierra:

Rey Artur é don Galás,
Don Lançarote é Tristán,
Carrlos Magno, don Rroldan,
Otros muy nobles asaz,
Por las tales asperezas
Non menguaron sus proezas,
Según en los libros yas.

(Núm. 305).

Fray Migir, de la orden de San Jerónimo, capellán del obispo de Segovia D. Juan de Tordesillas, llorando la muerte del rey D. Enrique III, hacía pedantesca enumeración de personajes históricos y fabulosos, entre ellos

Eneas é Apolo, Amadys aprés,
Tristán é Galás, Lançarote de Lago,
E otros aquestos, dezit me qual drago
Tragó todos estos ó dellos qué es?

(Núm. 38).

Micer Francisco Imperial, el introductor de la alegoría dantesca en nuestro Parnaso, cantaba en 1405 el nacimiento de D. Juan II en un largo y artificioso decir, deseando al infante, entre otras venturas,

Todos los amores que ovieron Archiles,
París é Troylos de los sus señores,
Tristán, Lançarote, de las muy gentiles
Sus enamoradas é muy de valores;
El é su muger ayan mayores
Que los de París é los de Vyana,
E de Amadis é los de Oryana,
E que los de Blancaflor é Flores.
E más que Tristán sea sabidor
De farpa, é cante más amoroso
Que la Serena...

(Núm. 226)

Un decir del comendador Ferrant Sánchez Talavera contra el Amor recuerda, después de los sabidos ejemplos de Virgilio y Sansón, el de Merlín y los caballeros del Santo Grial: