[241] Über eine spanische Handschrift der Wiener Hofbibliothek (1867), pág. 89. Mussafia formó un pequeño glosario para inteligencia de esta composición.

También la reproduce el Sr. Paz y Melia en sus Sales Españolas (I, p. 249): «Carta increpando de corto en lenguaje castellano, ó la carta del monstruo satírico de la lengua española».

[242] Hállase en el códice antes citado de la Biblioteca Colombina.

[243] El Sr. Paz y Melia (Sales Españolas, I, pág. VIII) cita un inventario manuscrito de los cuadros propios de D. Luis Méndez de Haro y Guzmán que pasaron á la Casa de Alba, en el cual se lee lo siguiente:

«Un cuadro de un Duque de Alba enfermo, echando mano á la espada, y un médico con la jeringa en la mano y en la otra el bonete encarnado de doctor. Es de mano de Diego Velázquez. De dos varas y cuarta de alto y vara y cuarta de ancho».

Todavía se menciona este cuadro en otro inventario de 1755, pero luego se pierde toda noticia de él.

[244] Parte primera del libro intitulado Noches de Inuierno. Compuesto por Antonio de Eslaua, natural de la villa de Sangüessa. Dedicado a don Miguel de Nauarra y Mauleon, Marques de Cortes, y señor de Rada y Treybuenos. En Pamplona. Impresso: por Carlos de Labayen, 1609.

8.º, 12 hs. prls., 239 pp. dobles y una en blanco.

Aprobaciones de Fr. Gil Cordon y el Licdō. Juan de Mendi (Pamplona, 27 de noviembre de 1608 y 26 de junio de 1609).—Dedicatoria al Marqués de Cortes:... «He procurado siempre de hablar con los muertos, leyendo diversos libros llenos de historias Antiguas, pues ellos son testigos de los tiempos, y imagenes de la vida; y de los mas dellos y de la oficina de mi corto entendimiento, he sacado con mi poco caudal, estos toscos y mal limados Dialogos: y viendo tambien quan estragado está el gusto de nuestra naturaleza, los he guisado con un saynete de deleytacion, para que despierte el apetito, con título de Noches de Invierno: llevando por blanco de aliviar la pesadumbre dellas; alagando los oydos al Lector, con algunas preguntas de la Philosophia natural y moral, insertas en apacibles historias».

Prólogo al discreto lector: «Advierte... una cosa que estás obligado a disimular conmigo, mas que con ningun Autor, las faltas, los yerros, el poco ornato y retorica de estos mis Dialogos, atento que mi voluntad con el exercicio della, se ha opuesto a entretenerte y aliviarte de la gran pesadumbre de las noches del Invierno».