B. Oyes, Torino, ¿quiés que te diga?

ten una cosa por muy verdadera,

que en esto me enojas en tanta manera

qu'e miedo que dello mas mal no te siga,

pues tu vanidad m'aprieta e obliga

a tenerte omizillo y estar enojada

por ver tu porfia tan importunada

que no puedo menos de serte enemiga.

Pues creeme, pastor, e haz lo que digo

e quedate a dios con tu compañia.