Gallo.—Yo ahogado á la verdad no me pesó, por dejar tanto trabajo y mala compañia que me llevaba. Plugo á Dios que me dieron por complida la penitencia por las deudas de Epulon é fuí convertido allí en rana.
Micillo.—Cuentame ¡oh Pitágoras! qué vida hacias cuando eras rana.
Gallo.—Muy buena, porque luego hice amistad con todos los géneros de peces que alli andaban é todos me trataban bien; mi comer era de las ovas del rio, é salida á la orilla saltando y holgando con mis compañeras pasciamos unas yerbecitas delicadas é tiernas que eran buenas para nuestro comer; no teníamos fortuna, ni fuego ni tempestad ni otro género de acaescimiento que nos perjudicase. Pasado ansi algun tiempo...
CAPITULO XXI
Como fue convertido en ramera mujer llamada Clarichea.
Pasado así algun tiempo en aquel rio fue convertido en Clarichea, ramera famosa.
Micillo.—¡Oh! qué admirable transformacion; de asno en rana; de rana en ramera galana.
Gallo.—Pues quién bastara á te contar lo que siendo rana me acontecio y siendo ramera la solicitud que tenía, si no fuera por sernos ya el dia tan cercano para te lo contar muy por extenso, lo qual no me da lugar; y aquel cuidado que tenía de en adquerir los enamorados y el trabajo que sufria en conservar los servidores y el astucia con que los robaba su moneda; aquella manera de los despedir y aquella industria de los volver y el contino hastío que tenia de mis afeites y composturas de atavíos y el martirio que pasaba mi rostro y manos con las mudas; aquel sufrir de pelar las cejas, que con cada pelo que sacaba se me arrancaba el alma de dolor, y con los afeites y adobos, pues todo mi cuerpo con los baños y ungüentos y otras muchas cosas que aplaciese á todos los que me querian; y aquel sufrir de malas noches y malos días, no tengo ya fuerza para te lo contar por extenso. Despues...
CAPITULO XXII
Como fue convertido en gañan del campo como servio á un avariento y despues fue tornado pavon é otras muchas cosas.