Miçilo.—Por Dios, bien se gastauan[324] los dineros de la iglesia: que dizen los predicadores que son hazienda de los pobres.
Gallo.—Pues dizen la verdad; que porque la hazienda de la iglesia es de los clerigos se dize ser de los pobres porque ellos no tienen ni han de tener otra heredad: porque ellos suçedieron al tribu de Leui: á los quales no dio Dios otra posesion.
Miçilo.—Por Dios[325], Gallo, mejor argumentas tú que yo, y avn esa me parece grandissima razon para que los señores seglares no deuan lleuar los diezmos de la iglesia, pues ellos tienen sus mayorazgos y rentas de que se mantener.
Gallo.—Y avn otra mayor razon ay para eso, y es: que los diezmos fueron dados a los sacerdotes porque rueguen a Dios por el pueblo, y por la administraçion de los[326] sacramentos. Y ansi porque[327] los seglares no son habiles para los administrar, por tanto tengo yo[328] por aueriguado que no pueden comer[329] los diezmos. Y que ansi de todos los que lleuaren seran obligados a restituçion.
Miçilo.—O valame Dios, qué praticos estais en lo que toca a la defensa destos vuestros bienes y rentas tenporales, cómo mostrais estar llenos de vuestra canina cobdiçia. ¡Si la meytad de la cuenta hiziessedes de las almas que teneis a vuestro cargo!
Gallo.—Pues sienpre es esa vuestra opinion, que los seglares no querriades que ningun clerigo tuuiesse nada, ni avn con que se mantener.
Miçilo.—Pues qué malo seria? Antes me pareçe que les seria muy mejor, porque más libremente podrian entender en las cosas spirituales para que fueron ordenados, sino se ocupassen en las temporales; y avn yo os prometo que si el pueblo os viesse que haziades lo que deuidades a vuestro estado, que no solo no os lleuassen la parte de los diezmos que dezis que os lleuan, pero que os darian mucho más. Y avn si bien miramos el papa, cardenales, obispos, curas y todos los demas de la iglesia[330], ¿cómo hallas que tienen tierras, çiudades y villas y rentas sino desta manera? Porque los enperadores y reyes y prinçipes passados vista su bondad les dauan quanto querian para se mantener. Y pues ansi lo tienen y poseen, ya que los que agora son se lo quitasen ¿porqué con pleytos y mano armada lo han de defender?[331]. Que estan llenos los consejos reales, audiençias y chançillerías de frayles y clerigos; de comendadores y religiosos. Que ya no ay en estos publicos y generales juizios otros pleytos en qué entender sino en[332] eclesiasticos. Veamos ¿si a Jesucristo en cuyo lugar estan le quitaran la capa estando en el mundo, defendierala en juizio o con mano armada?
Gallo.—No, pues avn la vida no defendio, que antes la ofreçio de su voluntad por los honbres.
Miçilo.—Pues por eso reniego yo de vosotros[333] que todos quereis[334] que os[335] guarden vuestros[336] preuillegios y exençiones; ser tenidos honrrados y estimados de todos, diziendo que estais[337] en lugar de Cristo[338] para lo que os[339] toca de vuestra[340] propria estima y opinion, y en el hazer vosotros[341] lo que soys[342] obligados, que es en el recogimiento de vuestras[343] personas y buena fama y santa ocupacion; y en el menospreçio de las tenporales haziendas y posesiones no diferis[344] de los más crueles tiranos soldados que en los exerçitos ay.
Gallo.—Valame dios, quan indignado estas contra los eclesiasticos que los conparas con aquellos malos y peruersos y desuella caras[345].