Gallo.—Si duermes, Miçilo, despierta.

Miçilo.—Di, gallo; que despierto estoy y con voluntad de oyrte.

Gallo.—Deseo mucho oy discantar aquella facunda historia que alli descriuio aquel pintor. Porque era de tanta exçelençia, de tanto spiritu, y de tanta magestad; de tanta extrañeça el puesto y repuesto de todo quanto alli pintó que no ay lengua que pueda llegar allá. Dezian los antiguos que la escriptura era la Retorica sin lengua; y de aquella pintura dixeran que era la eloquençia hablada. Porque tanta ventaja me pareçe que lleuaua aquella pintura a lo que Demostenes, Tullio, Esquines, y Tito Liuio pudieran en aquel proposito orar, como lo verdadero y real lleua differençia y ventaja a la sonbra y fiçion. Veras alli los honbres vibos que no les faltaua sino el spiritu y lengua con que hablar. Si con grande affecto hasta agora he hablado por te conplazer, agora en lo que dixere pretendo mi interes; que es descriuiendo la sunptuosidad de aquella casa y el gran saber de aquella maga discantar el valor y magestad de Carlos medio Dios; porque sepan oy los honbres que el gallo sabe orar.

Miçilo.—Pues de mí confiado puedes estar que te prestaré la deuida atençion.

Gallo.—Pues como al mouimiento de la mi bella Saxe toda aquella corte diuina se leuantó en pie, tomando yo por la mano a mi diosa nos fuemos a salir a vn corredor; y en vn cuarto dél llegamos a vnas grandes puertas que estauan çerradas, que mostrauan ser del parayso terrenal. Eran todas, avnque grandes, del hebano mareotico sin mezcla de otra madera; y tenia toda la clabazon de plata; y no porque no fuesse alli tan façil el oro de auer, sino porque no es el oro metal de tanta trabazon. Estauan por las puertas con grande artifiçio entretexidas conchas de aquel preçiado galapago indio, y entresembradas muchas esmeraldas que variaban el color. Eran los vnbrales y portada del marmol fino y marfil, jaspe y cornerina; y no solamente era destas preçiosas piedras lo que pareçia por los remates del edefiçio, pero avn auia tan grandes piezas que por su grandeza tenian fuerça bastante para que cargasse en ellas parte del edefiçio. La bella Saxe sacó vna llaue de oro que mostró traerla siempre consigo, porque no era aquella sala de confiar, por ser el secreto y vigor de sus artes, encanto y memoria; y como fueron las puertas abiertas hizieron vn brauo ruydo que a todos nos dió pabor. Pero al animo que nos dió nuestra diosa todos con esfuerço entramos. Era tan sunptuoso aquel edefiçio como el templo mas rico que en el mundo fue. Porque excedia sin comparaçion al que descriuen los muy eloquentes historiadores de Diana de Effeso y de Apolo en Delphos quando quieren más encareçer su hermosura y sumptuosidad. No pienso que diria mucho quando dixesse exçeder a los siete edefiçios que por admirables los llamaron los antiguos los siete milagros del mundo. Era el techo de artesones de oro maçiço, y de mozaraues cargados de riquezas. Tenia las vigas metidas en grueso canto de oro: y el marmol y marfil, jaspe, oro y plata no tenia solamente la sobrehaz y cubierta del preçiado metal y obra rica, pero la coluna era entera y maçiça, que con su groseça y fortaleça sustentaua el edefiçio; y ansi auia de pedazos de oro y plata grandes piezas de aquellas entalladuras y molduras. Alli estaua la agata, no solo para ser vista, pero para creçimiento de la obra; y la colorada sardo está[446] alli que a todo daua hermosura y fortaleza; y todo el pabimento era enladrillado de cornerinas y turquesas y jacintos; yua quatro palmos del suelo por la pared por orla de la pintura vn musayco de piedras finas del Oriente, que desbaratauan todo juizio con su resplandor. Diamantes, esmeraldas, rubies, zafires, topazios y carbuncos; y luego començaba la pintura, obra de gran magestad; y ansi luego començo la mi bella Saxe a mostrarnos toda aquella diuinada historia, cada parte por si, dandonosla a entender. Dixo: veys alli ante todas cosas cómo viendo el Rey Françisco de Françia las alteraçiones que en Castilla leuantaron las Comunidades por la ausençia de su Rey, pareçiendole que era tiempo conueniente en aquella disension para tomar façilmente el Reino de Nauarra, enbió su exerçito. El cual apoderado en la çiudad de Pamplona y en todas las villas y castillos della han corrido hasta Estella y puesto çerco sobre la çiudad de Logroño: la cual çiudad como valerosa se ha defendido con gran daño de françeses. Agora veys aqui como los gouernadores de Castilla auiendo paçificado las disensiones del reyno, auiendo nueua del estado en que al presente está el reyno de Nauarra determinan todos juntos con su poder venir a remediar el daño hecho por françeses y restituir el reyno a su rey de Castilla que al presente estaua en Flandes: lo qual todo que veys ha doçientos años que se pintó; y quierote agora, señor, mostrar lo que desta tu guerra, a que ybas agora suçederá. Ves aqui como sintiendo los françeses venir los gouernadores de Castilla leuantan el çerco de Logroño, y retiranse a la çiudad de Pamplona por hazerse fuertes alli. Ves aqui como el Condestable y todos los otros Señores de Castilla, ordenadas sus batallas los siguen en el alcançe a la mayor furia y ardid que pueden; ansi ves aqui como los atajan el camino junto a la çiudad de Pamplona[447], donde el miercoles que verna, que seran quinze deste mes, todos con animo y esfuerço de valerosos prinçipes los acometen diziendo: España, España, Sanctiago: y ansi veslos aqui rotos y muertos mas de çinco mil françeses sin peligrar veynte personas de Castilla. Dexote de mostrar las brauezas que estos capitanes en particular hizieron aqui conforme a lo que se pintó: las quales no ay lengua que las pueda encareçer. Entonçes le demandé a mi diosa liçençia para me hallar alli: y ella me dixo: no te hago, señor[448], poco seruiçio en te detener: porque yo he alcançado por mi saber el peligro en que tu persona auia de venir: y ansi proueyeron tus hados que yo te aya de saluar aqui. No quieras más buenauentura que poseerme a mi. Yo me le rendi por perpetuo basallo y juré de nunca me reuelar a su imperio. Y ansi luego prosiguio diziendo: Veys aqui cómo con esta vitoria quedó desenbaraçado de françeses todo el reyno de Nauarra, y los gouernadores se bueluen en Castilla dejando por virrey deste reyno al conde de Miranda. El qual va luego sobre el castillo de Maya y le combate con gran ardid, y le entra y mata a quantos dentro estan. Veis aqui cómo siendo Carlos auisado por los de su reyno la neçesidad que tienen de su venida y presençia, despedidos muchos y muy arduos negoçios que tenia en Alemania se embarca para venir en España en diez y ocho de julio del año de mil y quinientos y veynte y tres con gran pujança de armada. Veys aqui cómo se viene por Ingalaterra por visitar al rey y reyna su tia, de los quales será reçevido con mucha alegria, y le hazen muchas y muy solenes fiestas. Las quales acabadas y despedido de aquellos cristianissimos Reyes se viene a España aportando a la villa de Laredo, donde es reçibido con plazer de los grandes del reyno que le estaran alli aguardando. Veis aqui cómo viendo el Rey Françisco de Françia no auer salido con la empresa de Nauarra, y visto que el Prinçipe[449] de Castilla Carlos está ya en su reyno, determina en el año de mil y quinientos y veynte y quatro emprender vn acometimiento de mayor interes, y fue que acuerda con todo su poder y muy pujante exerçito tomar el ducado de Milan y teniendo gente de su valia dentro de[450] la çiudad de Milan su mesma persona estando presente poner[451] çerco a la çiudad de Pauia, en que al presente está por teniente el nunca vençido capitan Antonio de Leyua con alguna gente española y ytaliana que tiene para en su defensa. Veys aqui cómo teniendo el rey de Françia çercada esta çiudad acuden a su defensa todos los capitanes y compañías que el Rey de Castilla tiene en aquella sazon por la Italia y Lombardia, y todos los prinçipes y señores que estan en su seruiçio y liga. Viene aqui en defensa Carlo de Lanaya, o Charles de Limoy que entonçes estara por visorrey de Napoles, y el marques de Pescara, y el illustrissimo duque de Borbon, y el duque de Traeto, y don Fernando de Alarcon, y Pero Antonio conde de Policastro; y avnque todos estos señores tienen aqui sus capitanes y compañias en alguna cantidad, no es tanto como la tercera[452] parte de la que el Rey de Françia tiene en su campo. Pues como el exerçito del rey de Castilla está aqui seys meses en que alcança todo el inuierno, padeçiendo gran trabajo, y como el Rey de Françia no acomete ni haze cosa de que le puedan entender su determinaçion, determinan los españoles darle la batalla por acabar de partir esta porfia; y veys aqui cómo auiendo el marques de Pescara a los diez y nueue de hebrero del año de mil y quinientos y veynte y çinco dado vn asalto en el campo de los françeses por probar su cuydado y resistençia, en el qual con dos mil españoles acomete a diez mil, y sin perder diez hombres de los suyos les mata mil y doçientos, y les gana vn bestion con ocho piezas de artilleria. Pues viendo esta flaqueza acuerda el virrey con todos aquellos señores dar la batalla al rey de Françia en el lugar donde está fortalezido; y ansi el viernes que son veynte y quatro dias del dicho mes de hebrero; vn hora antes del dia trayendo todos camisas sobre las armas, porque se conozcan en la batalla, dando alguna poca de gente con muchos atambores y trompetas al arma por la puerta del hospital de San Lazaro, donde estan los fosos y bestiones de los françeses para estorbar que los imperiales no entren en Pauia; y mientra estos hazen este ruydo, la otra gente rompe con çiertos injenios y instrumentos por algunas partes el muro del parco; y dan aqui como veys en sus enemigos. De todo esto es auisado el Rey de Françia por secreto que se haze, y ansi manda la noche antes que todos los mercaderes, y los que venden mantenimientos y otra gente inutil para la guerra salgan del real por dexar esenta la plaza. Los quales luego se ponen el campo y el Tesin sobre Pauia, donde el Rey tiene echo vn puente para passar las vituallas que vienen de Piamonte. De manera que quando los imperiales ponen en effecto su empresa ya el Rey de Françia con todo su exerçito está armado y puesto en orden de batalla, y no se rompe tan presto el muro que no se puedan muy bien conoçer vnos a otros en la batalla sin diuisa. El marques de Pescara toma consigo seteçientos caballos ligeros y otros tantos arcabuzeros españoles, y la gente de armas hecha dos partes lleua el virrey la auanguardia, y el duque de Borbon la batalla: y los otros caualleros ligeros lleua el duque de Traeto. El marques del Gasto lleva la infanteria española; la infanteria ytaliana y lançenequeneques se haze tres partes; la vna es cabo el conde de Guiarna; y de la otra es cabo Jorge cauallero aleman; y del otro es cabo otro capitan de alemanes; y ves aqui cómo en el punto que el muro del parco es derribado y los imperiales llegan a la plaza los suyzaros se hazen en contra de los alemanes y juntos combaten muy hermosamente de las picas, y juega con tanto espanto la[453] artillería, que todo el campo mete a temor y braueza, y ansí cada qual lleno de yra vusca a su enemigo: y reboluiendose todas las esquadras y batallas de gente de armas y cauallos ligeros, se ençiende vna cruel y sangrienta contienda[454] y luego del castillo y çiudad de Pauia, por esta puerta que se dize de Milan, salen en fabor de España quatro mil y quinientos infantes con sus piezas de artilleria y doçientos hombres de armas, y treçientos cauallos ligeros. Los quales todos dan en la gente ytaliana de los françeses, que está en esta parte aposentada, la qual façilmente fue rota y desbaratada. Aqui llega vn soberuio soldado, y sin catar reuerençia al gran Musiur de la Palisa le echa vna pica por la boca, que encontrandole con la lengua se la echa juntamente con la vida por el colodrillo. Un arcabuzero español asesta a Musiur el Almirante que da bozes a sus soldados que passen adelante: y hallando la pelota la boca abierta, sin hazer fealdad en dientes ni lengua le passa a la otra parte, y cae muerto luego; yendo Musiur de Alueñi con el braço alçado a[455] herir con el espada a vn prinçipe español, llega al mesmo tiempo vn otro cauallero de España y cortale el braço por el honbro y juntamente cae el braço y su poseedor sin la vida. Musiur Buysi recogiendole con vna herida casi de muerte le alcançan otra que le acaba. El conde de Traeto arrojó[456] una lança a Musiur de la Tramuglia, que dandole por çima la vedixa le cose con la brida y cae muerto él y su cauallo. El duque de Borbon hyere de vna hacha de armas sobre la cabeça a Musiur el gran Escuir, que juntamente le echó los sesos y la vida fuera. Un cauallero ytaliano, criado de la casa del marques de Pescara, da una cuchillada sobre la zelada a Musiur de Cliete que le saltó de la cabeça: y acudiendo con otro golpe, antes que se guarde le abre hasta la nariz. Un soldado español esgrimiendo con vn montante se encontró en la talla con Musiur de Boys, y derrocando de vna estocada el cauallo, en cayendo en el suelo corta al señor la cabeça. Otro soldado de la mesma naçion, jugando con vna pica, passa de vn bote por vn lado al duque de Fusolca y[457] le salio el hierro al otro; y luego da otro golpe al hermano del duque de Loren en los pechos que le derrueca del cauallo: y la furia de otros cauallos que passan le matan hollandole. Tambien este mismo hiere a Musiur de Sciampaña, que venia en compañia destos dos prinçipes, y le haze igual y compañero en la muerte. Veis aqui cómo el Rey de Françia, viendo roto su campo piensa saluarse por el puente del Tesin; y otra mucha parte de su exerçito que ante él van huyendo con intençion de se saluar por allí: los quales todos son muertos a manos de los cauallos ligeros borgoñones, y muchos ahogados en el rio; porque los mercaderes y tenderos que el dia antes hazen salir del real, como ven en rota el campo de Françia, se passan el rio y quiebran el puente por asegurar que los españoles no los siguan y roben; y ansi suçede, que yendo el Rey de Françia al puente por se saluar, a çinco millas de donde la batalla se dio, le encuentran en su cauallo quatro arcabuzeros españoles, los quales, sin conoçerle se le ponen delante, y le dizen que se rinda; y no respondiendo el Rey, mas queriendo passar adelante, vno de los arcabuzeros le da con el arcabuz vn golpe en la cabeça del cauallo de que el cauallo cae en vn foso, como aqui le veys caydo; y a esta sazon llega vn hombre de armas y dos cauallos ligeros del marques de Pescara: y como ven el cauallero ricamente atauiado y el collar de San Miguel al cuello quieren que los arcabuzeros partan con ellos la presa, amenaçandoles que donde no la partieren que les matarán el prisionero. En esto llegó vn criado de Musiur de Borbon, y como conoçe al Rey de Françia va al virrey que viene alli çerca y auisale el estado en que está el Rey; y llegado el virrey haze sacar al Rey debajo del cauallo: y demandandole si es el Rey de Françia y a quién se rinde, responde, sabiendo que aquel es el virrey, que el es el Rey de Françia, y que se rinde al Emperador; y veys aqui cómo luego le desarman quedando en calças y jubon, herido de dos pequeñas heridas, vna en el rostro y otra en la mano: y ansi es lleuado a Pauia y puesto en buena guarda y recado. Y el virrey luego despacha al comendador Peñalosa que lo haga saber en España al Rey[458]. El qual es reçebido con aquella alegria y plazer que tal nueua y vitoria mereçe. En compañia del Rey de Françia son presos el que se dize ser Rey de Nauarra, y Musiur el Gran Maestre, y Memoransi, y el vastardo de Sauoya, y el señor Galeazo Visconte, y el señor Federico de Bozoli, y Musiur San Pole, y Musiur de Brion, y el hermano del marqués de Saluzo, y Musiur la Valle, y Musiur Sciande, y Musiur Ambrecomte, y Musiur Caualero, y Musiur la Mota, y el thesorero del Rey, y Musiur del Escut, y otros muchos caualleros, prinçipes y grandes de Françia que veys aquí juntos rendidos a prision, cuyos nombres seria largo contaros.

Y luego acabado de nos mostrar en aquella pintura esta vitoria y buenauentura del nuestro feliçisimo Carlos prinçipe y Rey de España nos passó a otro quartel, donde no con menos primor y perfeçion del arte estaua pintada la imperial coronaçion y trihunfo Çesarico[459] que hizo en Bolonia en el año de mil y quinientos y veynte y nueue años, siendo pontifice el papa Clemente septimo; y tanbien el viaje que haze luego alli en Alemaña por resistir al turco que viene con gran poder hasta Viena por destruir la cristiandad; y veys aqui todo su campo y batallas puestas apunto, y cómo le haze retirar.

Y como nos obo mostrado en todo primor de la pintura todas estas grandezas nos passó a otro paño de la pared, y nos mostró la terçera vitoria igual a las passadas que obo en el reyno de Tunez diez años despues, que fue en el año de mil y quinientos y treynta y çinco; y ansi nos començó a dezir. Veis aqui cómo despues que este bienauenturado prinçipe huuiere hecho vn admirable alarde de su gente y exerçito en la çiudad de Barçelona sin dezir a ninguno donde va: veis aqui cómo vn miercoles nueue de Junio, estando todo el campo a punto de guerra y partida como conuiene, auiendo los tres dias antes auisado, manda leuantar las uelas: las quales son treçientas en que va la flor y prez de España, y con gran musica y bozeria mueuen soltando mucha artilleria del mar y tierra, que es cosa marauillosa de ver. Veis aqui cómo el sabado siguiente a las seys de la mañana llega toda la armada a la ysla de Çerdeña, donde hallan al marques del Gasto que con su armada y compañia les[460] está aguardando. Tiene consigo ocho mil alemanes y dos mil y quinientos españoles de los viejos de Ytalia; y siendo aqui reçebidos con muy solene salua se rehazen de todo lo neçesario, y luego el lunes adelante, que son catorçe del mes, salen del puerto alas seys de la mañana con prospero viento, guardado el orden neçesario; y el martes alas nueue horas de la mañana llegan a la vista de la Goleta, que es en las[461] riberas y costa de Tunez: puerto y castillo inexpugnable. Pues tomada tierra avnque con alguna defensa de los contrarios[462]; porque luego acudieron al agua gran cantidad de moros, turcos y genizaros, a defenderles el puerto. Pero jugando desde los nauios muy poderosa artilleria apartaron[463] los enemigos del puerto, tanto, que todos aquellos señores y prinçipes sin peligro se pueden saltar a tierra; y ansi todos recogidos por aquellos campos con la mejor guarda y miramiento que pueden se aloxan hasta que todo el canpo es desembarcado. Despues que en dos dias enteros han desenbarcado armas y cauallos y aparejos manda su Prinçipe bienauenturado[464] que todos se pongan apunto de guerra: porque los moros los desasosiegan mucho, que a la contina estan sobre ellos escaramuçando. Veys aqui cómo viene a bessar las manos del Emperador Muley Alhazen Rey de Tunez, con treçientos de cauallo, y no se parte de aqui hasta que el Rey[465] le mete y apodera en su çiudad. Veis aqui cómo se hazen trancheas y vestiones y terreplenos para conbatir la Goleta: en los quales tardan veynte y ocho dias. Veis aquí muchas y muy cotidianas escaramuças y rebates que tienen los moros con los christianos a vista de su prinçipe: donde cada qual se señala con gloria eterna de buena fama. Pues como es acabado este vestion muy fuerte que aqui veis, en contra deste castillo de la Goleta, manda el Enperador que se ponga en orden de vateria; y ansi ponen en él treynta y seys piezas de artilleria gruesa, los mejores tiros de toda la armada, los quales asestan a las dos torres prinçipales del castillo; y en los otros vestiones y trancheas ponen hasta quatroçientos cañones gruesos y menudos, los quales asestan á la fortaleza y galeras que tenian[466] los moros en el estaño de agua que viene de Tunez hasta la mar. Veis aqui cómo estando todos apunto para dar la vateria haze el Emperador vn admirable razonamiento a todos sus capitanes y soldados, animandolos al acontecimiento y prometiendoles grandes premios. Veys aqui cómo miercoles que seran catorçe del mes de Julio, quando fue[467] venida la mañana el Emperador manda que se comiençe la vateria por la[468] mar y tierra. La qual es la mas fuerte y contina y admirable que nunca se dió en campo de griegos, romanos ni egipçios. Porque dentro de quatro horas estan deshechos y hundidos por tierra los muros, çercas y valuartes mas fuertes que tubo la antiguedad. Todo es aqui en breue roto y horadado, que ya no tienen los moros con que se amparar, cubrir ni defender, y les es neçesario salir al canpo a pelear como estan los de fuera. Veys aqui cómo a las dos horas despues de medio dia los soldados españoles enbian a suplicar al Emperador les dé liçencia para entrar la fuerça, porque ya no es menester gastar mas muniçion; ya comiençan los moros a salir al campo viendo poca defensa en su fuerça, y los españoles los reciben con gran animo y matandolos y hiriendolos lançan animosamente en sus muros que ya estan sin albergue ni defensa, y tanta es la matança que en ellos hazen que los hazen huyr[469] por el estaño adelante, donde se hahogan infinitos dellos. Veys aqui cómo con gran[470] alegria y esfuerzo ponen los españoles las vanderas sobre los muros y fuerça, auiendo muerto más de treynta mil moros que estauan en aquella defensa sin morir[471] diez de los cristianos. Estan tan esforzados y animosos estos soldados españoles con esta vitoria, que si en esta coyuntura los tomasse de aqui el Emperador serian bastantes para façilmente vençer los exerçitos del Turco y gran Can y Sophi si todos estos poderosos prinçipes y sus fuerças se juntasen en vno. Porque aqui ganan la mas fuerte y inexpunable fuerça que en el mundo está en edifiçio. Ganan aqui treçientas piezas de artilleria gruesa de bronce muy hermosa, y mucha muniçion de poluora y pelotas, flechas, lanças y otros infinitos generos de armas y muniçion. Tomarse ha en esta vitoria la mejor armada que nunca pagano perdió: porque estan seteçientos nauios gruesos y treynta y seis galeras: y la resta de galeotes y fustas mas de çiento. De aqui parte luego el Emperador otro dia adelante a dar combate a la çiudad por dar fin a esta empresa. Y suçede que le sale al camino Baruarroxa con çien mil convatientes por resistirle la entrada: donde con muy poca dificultad fueron todos desbaratados, y muerta infinita multitud dellos; y veys aqui cómo viendo el mal suçeso el Capitan Baruarroxa huye por se librar de las manos del Emperador y se acogió a la çiudad de Bona, vn puerto vezino alli[472] en las riberas de Africa; y veys aqui cómo llegado el Emperador a la ciudad de Tunez se le abren las puertas sin resistençia, y le enbian las llaves con los mas antiguos y prinçipales de la çiudad ofreçiendosele en su obediençia. Veis aqui cómo resulta desta vitoria ser libres veynte mil cristianos que en diuersos tiempos auian sido presos captiuos por el mismo Baruarroja: los quales todos estauan en el alcazaua de veynte años antes presos. Veys aqui como hechos sus capitulos de conçiertos, parias y rehenes entre el Emperador y Rey de Tunez le pone en su poder la çiudad, dandole las llaues, mando y Señorio como de su mano; y despues de auerlo todo pacificado se embarca para Siçilia: y de alli para Sauoya por libertar lo que de aquel ducado tiene vsurpado en aquella sazon el Rey de Françia a su hermana la duquesa.

Pasando mas adelante dixo: veys aqui cómo prosiguiendo este bienauenturado prinçipe en su buen hado trabaja por juntar conçilio en la çiudad de Trento en Alemania, por dar buen medio[473] en los herrores lutheranos que en aquella tierra estaran arraygados muy en daño de la iglesia catholica. Y veys aqui cómo no podiendo atraer[474] por esta via los prinçipes electores del imperio al buen proposito, determina de lleuarlos por fuerça de armas; y ansi el año de mil y quinientos y quarenta y siete, a veynte y quatro de Abril les da vna batalla de grande ardiz y esfuerço: siendo[475] capitanes de su liga y confederación aquellos dos cabeças de su prinçipado: Lansgraue y Juan duque de Saxonia, a los quales vencio[476] y prendio junto al rio Albis en aquella batalla campal con grande ardiz[477]. En la qual murieron[478] y son presos muchos señores y prinçipes[479] de su compañia, y avnque en los tiempos adelante viendo los prinçipes alemanes que las cosas del conçilio se ordenan en su destruiçion, trabajan a ser vengados por mano del duque Mauriçio y con fabor del Rey de Françia, con el qual y de su liga hazen vn exerçito en el año de mil y quinientos y çinquenta y dos y vienen con fuerça determinada, siendo capitan el duque Mauriçio por desbaratar el conçilio que está en effecto junto en la çiudad de Trento: y tanbien procuran intentar prender al Emperador que está sin auiso alguno de su atreuimiento y desuerguença; y avnque esto verna ansi, pero veys aqui cómo plaze a Dios por ser buena la intençion y zelo deste bienauenturado prinçipe y buen hado, como no tiene algun effecto la dañada voluntad destos herrados herisarchas. Mas antes veys aqui cómo luego buelue todo a nuestro buen prinçipe en prosperidad, boluiendo a trihunfar de sus enemigos. Porque sus basallos y prinçipes de España la proueeran de gente y dinero en tanta abundançia que le sobren fuerças para todo y verna en fin a proseguir su conçilio: donde auida condenaçion de sus peruersos herrores se les dara el justo castigo que mereçen cabeças de tanta peruersidad; y despues de largos años effectuando en vn hijo suyo Don felipe sus grandes y cesareos deseos yrá a gozar con Dios a la gloria. Todas estas son xornadas en que se muestra admirablemente su buenauentura y hado, profetizado todo y diuinado doçientos años antes que cosa alguna destas suçedan: porque veais el saber desta mi abuela, y el valor y buen hado deste bienauenturado prinçipe y Señor nuestro.

Y estando en esto vino el maestresala diziendo que estaua la çena aparejada, y ansi todos engrandeçiendo el saber de la maga y el injenio admirable de la pintura y la buenauentura y hado de nuestro prinçipe nos salimos de la sala admirados todos de la suntuosidad del edifiçio: la qual tornó mi diosa a çerrar y acompañandola por nuestra guia nos venimos al lugar donde a la çena soliamos conuenir, donde hallamos las mesas puestas con el mesmo aparato y magestad que auia en las passadas; y ansi començando la musica se siruio con aquella abundançia que se acostunbraua hazer: la qual çena duró hasta que anocheçió, y como fue acabada sentandose todas aquellas damas y caualleros en sus proprios asientos y alçadas las mesas del medio se representó vna comedia de amor con muchos y muy agraçiados entremeses, agudezas, inuençiones y donayres de grande injenio. Fue juzgada de todos aquellos caualleros y damas por la mas injeniosa cosa que nunca los humanos hayan visto en el arte de representaçion: porque despues de tener en ella passos y auisos admirables, fue el ornato y aparato todo en gran cumplimiento. Todas aquellas damas reçibieron gran deleyte y plazer con ella: porque notablemente fue hecha para su fabor, persuadiendo lleuar gran ventaja a los hombres el natural de las mugeres. Eran los representantes de tan admirable injenio que en todo te pareçiera ver el natural, y conuençido no pudieras contradezir su persuasion. En fin en aquella casa no se trataua otra cosa sino donayres y plazer: y todo era deleyte nuestro obrar y razonar, y como el mundo de su cogeta no tenga cosa que no cause hastio y enhado, y todo no enoje y harte, aunque mas los mundanos y viçiosos a el se den, en fin buelue su tiempo, y los deleytes hazen a su natural, y como el apetito es cosa que se enhada y fastidia presto buelue la razon a se desengañar por el fabor y graçia de Dios. Esto quiero que veas cómo en mi passó; lo qual por ser ya venido el dia dexemos para el canto que se siguirá.

Fin del sexto canto del gallo de Luçiano.